Desarrollar una estrategia de inversión exitosa es apenas el primer paso. El verdadero desafío surge cuando un gestor de activos necesita implementarla para clientes con cuentas dispersas en múltiples bancos, consolidarla bajo un único instrumento financiero o expandirla hacia mercados internacionales. La pregunta que enfrentan cada vez más asset managers y asesores de inversión latinoamericanos es cómo transformar esa estrategia en un producto que realmente pueda crecer junto con su negocio.
Si bien las plataformas fintech B2B han automatizado numerosos procesos y reducido fricciones operativas, existe una distinción fundamental entre administrar una estrategia y convertirla en un instrumento financiero estructurado. Cuando el objetivo es lo segundo, centrarse únicamente en costes, experiencia digital o velocidad de implementación puede resultar insuficiente.
La securitización como alternativa de escalabilidad
Una de las soluciones que gana terreno en el sector es la securitización: estructurar activos o estrategias mediante un vehículo especializado que permite crear títulos listados vinculados a los activos subyacentes. En este segmento destaca FlexFunds, especialista en la estructuración y administración de vehículos de inversión. Los emisores de su programa son vehículos de propósito especial irlandeses cuya función principal es la emisión de notas. FlexFunds coordina toda la estructuración y administración de los productos cotizados en bolsa (ETP), mientras el gestor conserva el control absoluto sobre la estrategia de inversión.
Irlanda se ha consolidado como un centro relevante para este tipo de operaciones. De acuerdo con el Banco Central de Irlanda, las entidades de propósito especial domiciliadas en el país alcanzaron 1,343 billones de euros en activos al finalizar el segundo trimestre de 2026, superando en 65.000 millones de euros la cifra del trimestre anterior. Los títulos de deuda emitidos por estos vehículos ascendieron a 832.000 millones de euros, con un incremento interanual de 107.000 millones de euros. Aunque estas cifras corresponden al conjunto de vehículos irlandeses y no específicamente a estructuras como las de FlexFunds, permiten dimensionar el desarrollo de este ecosistema en la jurisdicción.
Siete preguntas críticas antes de elegir una estructura
Para cualquier gestor que considere esta ruta, comprender la jurisdicción es apenas el punto de partida. Antes de seleccionar un proveedor o estructura, resulta fundamental formular al menos siete preguntas esenciales. La primera: ¿qué problema específico busco resolver? Es necesario determinar si el objetivo es reducir la carga operativa, consolidar diferentes estrategias, crear un instrumento con identidad propia o facilitar su incorporación en diversas carteras. Esta claridad inicial ayuda a discernir si se requiere principalmente tecnología, una estructura financiera formal o una combinación estratégica de ambas.
La segunda pregunta apunta a identificar quién emite realmente el instrumento. Más allá del proveedor con quien se mantiene la relación comercial, conviene conocer la entidad emisora real, su jurisdicción de registro y la función precisa de cada participante en la cadena. La plataforma digital que facilita el acceso no siempre coincide con la entidad que formalmente emite el título.
En tercer lugar, ¿dónde se custodian los activos subyacentes? Antes de estructurar cualquier producto, el gestor debe entender claramente dónde permanecerán los activos y qué responsabilidades específicas corresponden al emisor, custodio, administrador, gestor y demás contrapartes involucradas en la operativa diaria.
Valoración, accesibilidad y continuidad operativa
La cuarta cuestión se refiere a cómo se determina el valor del ETP o ETN. Contar con un panel de control digital facilita el acceso a la información, pero no reemplaza una metodología robusta de valoración. Es imprescindible conocer cómo se calcula el valor liquidativo (NAV), con qué periodicidad se actualiza y qué mecanismos de reporte existen. Como referencia, el marco europeo de securitización exige, cuando resulta aplicable, evaluar tanto los riesgos de las exposiciones subyacentes como las características estructurales que puedan afectar materialmente al instrumento.
La quinta pregunta es operativa pero determinante: ¿podrán mis clientes incorporar efectivamente el instrumento a sus carteras? Disponer de un código ISIN facilita la identificación del valor, pero no garantiza automáticamente su aceptación por cualquier banco o plataforma de inversión. Aspectos como custodia, elegibilidad, sistemas de clearing, liquidación y los requisitos particulares de cada intermediario financiero también deben considerarse. En el modelo de FlexFunds, los ETP y ETN incorporan códigos ISIN o CUSIP y utilizan Euroclear en su operativa. Como referencia de escala, Euroclear Bank presta servicios de liquidación para valores internacionales y valores domésticos de 48 mercados diferentes.
La sexta cuestión aborda la continuidad operativa ante cambios en las contrapartes. El mantenimiento del vehículo debe ser tan importante como su lanzamiento inicial. Antes de comprometerse con una estructura, conviene comprender los mecanismos previstos ante una eventual sustitución de custodios, administradores u otros participantes críticos. El marco europeo de securitización, cuando aplica, contempla informar sobre acontecimientos que impliquen la sustitución de contrapartes como parte de sus requisitos de transparencia.
Escalabilidad: la pregunta fundamental
La séptima pregunta es probablemente la más estratégica: ¿puede esta estructura crecer junto con mi negocio? Una solución adecuada para el patrimonio y número de clientes actuales puede generar nuevas fricciones operativas cuando aparecen inversores adicionales, nuevos custodios o se exploran otros mercados geográficos. El coste y la velocidad de implementación son importantes, pero la estructura jurídica, las contrapartes involucradas, la metodología de valoración, el reporting y la operatividad determinarán hasta dónde puede acompañar realmente el vehículo al crecimiento de la estrategia.
Para los gestores de activos que buscan ampliar el alcance de sus estrategias, tecnología y securitización no son alternativas mutuamente excluyentes. Una puede facilitar cómo se administra una estrategia operativamente; la otra puede transformar cómo se instrumenta financieramente. La experiencia de especialistas como FlexFunds permite observar las distintas capas que entran en juego cuando una estrategia pasa a estructurarse mediante un ETP: emisor, jurisdicción, custodia, valoración, reporting e infraestructura operativa.
En clave: Por qué importa
La decisión de convertir una estrategia de inversión en un producto estructurado va más allá de una simple elección tecnológica. Implica evaluar aspectos jurídicos, operativos y de gobernanza que determinarán la capacidad real de escalabilidad del negocio. Para gestores que operan en mercados emergentes o buscan acceso a inversores internacionales, entender estas siete preguntas puede marcar la diferencia entre una estrategia limitada a un nicho y un producto con proyección global. Antes de preguntarse cuánto cuesta o cuánto tarda estructurar una estrategia, quizá convenga comenzar con otra pregunta fundamental: ¿qué necesito que este vehículo me permita hacer mañana que mi estrategia no puede hacer hoy?



