El mercado español de tokenización regulada de instrumentos financieros comienza a mostrar resultados tangibles. Aproximadamente año y medio después de autorizarse la primera Entidad Responsable de la Inscripción y del Registro (ERIR), el volumen acumulado entre emisiones ya operativas y proyectos cerrados pendientes de salida ronda los 50 millones de euros. Esta cifra demuestra que un marco regulatorio que hace poco más de un año parecía experimental ha empezado a convertirse en una infraestructura real y operativa.
La reforma de la Ley de Mercados de Valores y Servicios de Inversión permitió en España representar valores negociables mediante tecnología de registros distribuidos (DLT), abriendo una ventana regulatoria que posiciona al país en la vanguardia europea. Desde entonces, diversos sectores han aprovechado esta innovación: desde el sector inmobiliario y turístico hasta la industria de defensa, el comercio electrónico, el mundo deportivo y las artes escénicas han canalizado operaciones de deuda, préstamos participativos y acciones mediante este sistema.
Un modelo que supera la fase experimental
Lo destacable de estas cifras es que trascienden el ámbito de los proyectos piloto. La tokenización regulada está funcionando como una alternativa de financiación para compañías que buscan mayor trazabilidad, eficiencia administrativa y una relación más directa con sus inversores. La figura de la ERIR surgió precisamente para resolver el desafío central de este modelo: garantizar que un valor representado en blockchain cuente con un registro fiable, íntegro y supervisado bajo un marco jurídico reconocido.
La ERIR actúa como responsable de la inscripción y administración del registro de estos instrumentos financieros. Su función consiste en asegurar que los derechos asociados quedan correctamente reflejados, que los titulares son identificables y que todos los eventos relevantes en la vida del instrumento se registran de forma ordenada y conforme a la normativa. Sin embargo, disponer de un marco legal no implica automáticamente la existencia de un mercado funcional. Para que esto ocurriera, fue necesario construir una infraestructura operativa que conectase emisores, tecnología, custodia, contratos inteligentes y registro.
Ursus-3 Capital y ONYZE: infraestructura operativa real
En este primer período de actividad, Ursus-3 Capital se ha consolidado como la primera entidad autorizada como ERIR en España y como uno de los actores con mayor presencia en emisiones inscritas. La entidad ha desarrollado su servicio en colaboración con ONYZE, que aporta la infraestructura tecnológica y de custodia necesaria. Esta alianza ha permitido desplegar un modelo operativo en el que la ERIR dispone de herramientas propias para validar, firmar y supervisar las operaciones vinculadas a emisiones tokenizadas.
Según Juan Jurado, CEO de Ursus-3 Capital: «Cuando obtuvimos la autorización como primera ERIR en España, el reto no era únicamente alcanzar un hito regulatorio. El verdadero reto era demostrar que esta figura podía sostener emisiones reales de instrumentos financieros tokenizados. Es decir, poder ser un referente en la financiación alternativa de las empresas. Año y medio después, los datos muestran que la tokenización regulada ya tiene recorrido, emisores, operaciones concretas y futuro como alternativa de financiación del tejido empresarial».
Por su parte, Álvaro Alcañiz, COO de ONYZE, subraya que la tokenización institucional exige mucho más que simplemente emitir un token: «La tokenización de instrumentos financieros no se resuelve únicamente con una blockchain. Requiere infraestructura de custodia, gestión segura de claves, validación de operaciones, conexión con las diferentes plataformas de emisión y capacidad para garantizar que el registro distribuido cumple con las exigencias regulatorias, independientemente de la plataforma desde donde se emite. Esa es la capa tecnológica que hemos construido».
Diversidad sectorial en las primeras emisiones
Las emisiones inscritas hasta la fecha bajo el modelo ERIR ofrecen una radiografía inicial del mercado. Se han registrado préstamos participativos, obligaciones y acciones vinculadas en numerosos casos a activos tangibles, configurando una vía de financiación complementaria para distintos sectores. Entre los emisores figuran compañías como Hispania Defense Solutions y Hausera Property, entre otras. Esta diversidad refuerza la tesis de que la tokenización regulada no se limita al universo de las criptomonedas, sino que puede convertirse en una herramienta para estructurar, registrar y administrar instrumentos financieros de empresas tradicionales que buscan innovar en sus modelos de captación de capital.
La presencia de emisores de perfiles tan variados demuestra que el interés por esta figura regulatoria no se circunscribe a un nicho específico. Por el contrario, la tokenización comienza a percibirse como una opción viable para compañías que valoran la transparencia, la eficiencia operativa y la posibilidad de acceder a nuevos segmentos de inversores.
En clave: Por qué importa
El avance del mercado de tokenización regulada en España tiene implicaciones que van más allá de las cifras. En primer lugar, confirma que un marco jurídico bien diseñado puede traducirse en actividad económica real cuando se acompaña de infraestructura operativa adecuada. En segundo lugar, posiciona a España como un referente europeo en la adopción institucional de tecnología blockchain aplicada a instrumentos financieros, en un momento en que la Unión Europea debate la armonización de sus propios marcos regulatorios.
El siguiente desafío para el mercado español será escalar el volumen de operaciones, atraer emisores de mayor tamaño, ampliar la participación de inversores institucionales y conectar estas emisiones con infraestructuras de negociación y custodia cada vez más maduras. Tanto desde Ursus-3 Capital como desde ONYZE consideran que estos hitos están próximos a materializarse, apoyados en la experiencia acumulada y en un conjunto de proyectos cerrados que esperan salir al mercado próximamente. La tokenización regulada, lejos de ser una promesa tecnológica, empieza a configurarse como una nueva capa operativa para la financiación empresarial en España.



