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La gestión de activos enfrenta una transformación radical: cuando el rendimiento ya no basta para crecer

Durante años, la fórmula del éxito en la gestión de activos parecía sencilla: entregar retornos consistentes era suficiente para atraer capital. El alfa funcionaba como el principal diferenciador y la distribución llegaba casi como consecuencia natural del buen desempeño. Sin embargo, ese paradigma se está desmoronando ante nuestros ojos.

Hoy, incluso gestores con historiales probados, procesos de inversión refinados y estrategias claramente diferenciadas enfrentan obstáculos significativos para expandir sus negocios. El desafío ya no es únicamente financiero: se trata de una crisis estructural que está redefiniendo las reglas del juego en todo el sector.

La erosión de los márgenes y el auge de la gestión pasiva

La presión sobre los márgenes de beneficio, la concentración de flujos en grandes plataformas, el crecimiento exponencial de la gestión pasiva, el incremento de costos regulatorios y la fragmentación operativa están reconfigurando completamente la economía del asset management. Los números son contundentes: según PwC, el beneficio por activos bajo gestión de la industria se redujo aproximadamente un 19 por ciento desde 2018.

Aún más preocupante resulta que más de dos tercios de los ingresos de numerosas firmas ya se consumen en costos operativos, tecnológicos y de cumplimiento normativo. Esta realidad económica está forzando a los gestores a replantearse no solo cómo invierten, sino cómo estructuran y escalan sus negocios en un entorno cada vez más competitivo y regulado.

La convergencia de sectores y el nuevo campo de batalla

McKinsey & Company identifica una «gran convergencia» entre wealth management, tecnología, activos alternativos y distribución global. En este nuevo escenario, la escala operativa y la infraestructura financiera comienzan a pesar tanto como la propia capacidad de inversión. El negocio está dejando de ser exclusivamente sobre selección de activos para transformarse en uno de infraestructura, distribución y eficiencia.

Esta evolución modifica profundamente la forma en que muchos gestores deberán competir durante la próxima década. Ya no se trata solo de batir al mercado, sino de construir plataformas capaces de operar eficientemente a escala global, integrarse con custodios internacionales y acceder a múltiples canales de distribución simultáneamente.

La migración hacia vehículos más eficientes

La transformación también se refleja en la evolución acelerada de los vehículos de inversión utilizados para distribuir estrategias globalmente. La industria está migrando rápidamente hacia estructuras más líquidas, eficientes y compatibles con plataformas institucionales internacionales. Los ETFs, ETPs, cuentas gestionadas separadas y vehículos híbridos ya no son simplemente productos financieros: se están convirtiendo en infraestructura de distribución esencial.

Según ETFGI, la industria global de ETFs y ETPs registró flujos récord durante el primer trimestre de 2026, impulsados por la creciente demanda de vehículos eficientes, transparentes y globalmente distribuibles. Los inversionistas institucionales, plataformas offshore y redes de banca privada están priorizando estructuras que combinen liquidez, eficiencia operativa, transparencia, facilidad de integración y compatibilidad con infraestructuras globales de custodia.

Distribución: el verdadero cuello de botella

Para muchos gestores, el reto ya no está en desarrollar una buena estrategia, sino en lograr que esa estrategia pueda escalar, operar eficientemente y llegar a nuevos canales de distribución internacional. La capacidad de acceder a plataformas bancarias, custodios globales y vehículos compatibles con la infraestructura financiera internacional marca una diferencia cada vez más determinante.

Esto resulta especialmente visible en América Latina y los mercados offshore estadounidenses, donde gestores independientes, asesores de inversión registrados, family offices multifamiliares y boutiques de inversión buscan estructuras más flexibles para competir globalmente sin asumir la complejidad operativa de crear vehículos convencionales desde cero. El III Informe del Sector de la Securitización de Activos, elaborado por FlexFunds y Funds Society, refleja esta evolución: la securitización se consolida como una vía para crear vehículos personalizados, potenciar la distribución global y facilitar la captación de capital.

En clave: Por qué importa

La industria de gestión de activos está entrando en una etapa donde generar buenos retornos sigue siendo fundamental, pero ya no siempre es suficiente para impulsar el crecimiento de un negocio. Cada vez más gestores descubren que la capacidad de distribución, la eficiencia operativa y el acceso a infraestructura financiera global juegan un rol tan importante como la propia estrategia de inversión.

Esta transformación explica el crecimiento de modelos más flexibles y escalables dentro de la industria, así como el interés por estructuras que permitan acceder a nuevos canales de distribución internacional de manera más eficiente. El futuro del asset management probablemente no pertenecerá únicamente a quienes generen el mayor alfa, sino a quienes logren escalarlo efectivamente en un mercado global cada vez más interconectado y exigente.

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