La jubilación activa permite compatibilizar el cobro de una parte de la pensión pública con el trabajo, tanto por cuenta ajena como por cuenta propia, siempre que se cumplan determinados requisitos. Es una alternativa para quienes desean seguir desarrollando una actividad profesional después de alcanzar la edad ordinaria de jubilación y, al mismo tiempo, empezar a cobrar su pensión.
Desde abril de 2025 se aplica una nueva regulación que facilita el acceso a esta modalidad y permite aumentar progresivamente el porcentaje de pensión compatible con el trabajo. Conocer cómo funciona es importante para decidir si conviene seguir trabajando, jubilarse o combinar ambas opciones.
¿Qué es la jubilación activa?
La jubilación activa es una modalidad que permite compatibilizar la percepción de la pensión contributiva de jubilación con el desarrollo de una actividad laboral o profesional.
A diferencia de la jubilación ordinaria, en la que la persona deja de trabajar para percibir su pensión, la jubilación activa ofrece la posibilidad de mantener una actividad remunerada y cobrar simultáneamente una parte de la pensión reconocida.
Puede resultar interesante para profesionales que quieren reducir progresivamente su actividad, autónomos que desean mantener su negocio o trabajadores que prefieren continuar en el mercado laboral durante más tiempo.
Sin embargo, no se puede acceder a la jubilación activa simplemente por haber alcanzado una determinada edad. Es necesario cumplir las condiciones que establece la Seguridad Social.
¿Quién puede solicitar la jubilación activa?
Con carácter general, pueden acceder a la jubilación activa las personas que cumplan los siguientes requisitos:
- Haber alcanzado la edad ordinaria de jubilación que les corresponda, sin acogerse a bonificaciones o anticipaciones de edad.
- Reunir el periodo mínimo de cotización exigido para tener derecho a la pensión contributiva de jubilación.
- Haber transcurrido al menos un año entre el cumplimiento de la edad ordinaria de jubilación y el acceso efectivo a la pensión.
Una de las principales novedades de la reforma de 2025 es que ya no es necesario haber cotizado lo suficiente para alcanzar el 100 % de la base reguladora. Basta con cumplir los requisitos mínimos para causar derecho a la pensión.
Esto amplía las posibilidades de acceso para determinadas personas que desean prolongar su vida laboral.
En cualquier caso, las circunstancias personales y laborales pueden influir en el derecho a acogerse a esta modalidad. Por eso conviene comprobar cada caso antes de tomar una decisión.
¿Cuánto se cobra con la jubilación activa?
La cuantía de la pensión compatible con el trabajo depende, entre otros factores, del tiempo que se haya retrasado el acceso a la jubilación desde la edad ordinaria.
Con la regulación aplicable desde el 1 de abril de 2025, el porcentaje general de pensión compatible aumenta en función de los años completos de demora:
| Demora desde la edad ordinaria | Porcentaje de pensión compatible |
|---|---|
| Un año | 45 % |
| Dos años | 55 % |
| Tres años | 65 % |
| Cuatro años | 80 % |
| Cinco años o más | 100 % |
Estos porcentajes corresponden a la escala general. Existen reglas específicas para determinados supuestos, como algunas situaciones de compatibilidad con trabajo por cuenta propia y empleo de trabajadores por cuenta ajena que cumplan condiciones relacionadas con la contratación indefinida.
Por ejemplo, una persona que haya retrasado un año el acceso a su pensión podría cobrar, con carácter general, el 45 % de la pensión reconocida mientras continúa trabajando. Si la demora es de cinco años o más, el porcentaje general puede alcanzar el 100 %.
Importante: estos porcentajes se aplican a la pensión reconocida, no al salario ni a la base de cotización. Para conocer el importe real es necesario calcular previamente la pensión individual y revisar las condiciones aplicables.
¿Se puede trabajar como autónomo y cobrar la jubilación activa?
Sí. La jubilación activa puede compatibilizarse con una actividad por cuenta propia o por cuenta ajena, siempre que se cumplan los requisitos legales.
Para un autónomo, puede ser una opción para seguir atendiendo a sus clientes, mantener su negocio o desarrollar una actividad profesional después de alcanzar la edad ordinaria de jubilación.
La compatibilidad económica puede tener particularidades. Por ejemplo, determinados autónomos que acrediten tener contratado al menos a un trabajador por cuenta ajena con las condiciones exigidas pueden beneficiarse de reglas específicas sobre el porcentaje de pensión compatible.
Por tanto, antes de solicitarla, conviene analizar tanto la situación de cotización como las características de la actividad que se pretende mantener.
¿Qué ventajas tiene la jubilación activa?
La jubilación activa puede ofrecer varias ventajas, dependiendo de las circunstancias de cada persona:
1. Complementar los ingresos. Permite combinar una parte de la pensión con los ingresos derivados del trabajo.
2. Prolongar la actividad profesional. Facilita seguir trabajando sin renunciar por completo a empezar a cobrar la pensión.
3. Adaptar la transición hacia la jubilación. Puede ser una alternativa para quienes desean continuar activos profesionalmente durante más tiempo.
4. Aprovechar la experiencia acumulada. Algunos profesionales prefieren seguir aportando sus conocimientos, mantener su cartera de clientes o desarrollar nuevos proyectos.
No obstante, también hay que valorar las obligaciones de cotización, la fiscalidad de los ingresos y el efecto que puede tener esta decisión sobre la planificación financiera personal.
¿Qué diferencia hay entre jubilación activa, parcial y flexible?
Aunque las tres modalidades permiten combinar, bajo determinadas condiciones, trabajo y pensión o una transición gradual hacia la jubilación, no son equivalentes.
- Jubilación activa: permite compatibilizar la pensión con un trabajo por cuenta ajena o propia, una vez cumplidos los requisitos específicos y transcurrido el periodo de demora exigido.
- Jubilación parcial: permite reducir la jornada laboral y acceder a una parte de la pensión en las condiciones previstas legalmente. Su funcionamiento depende, entre otras cuestiones, de la situación laboral y del tipo de jubilación parcial.
- Jubilación flexible: permite a quien ya cobra una pensión de jubilación compatibilizarla con determinadas actividades laborales, con los ajustes previstos en la normativa.
La opción más adecuada dependerá de la edad, los años cotizados, la situación laboral, los ingresos previstos y los objetivos personales.
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¿Merece la pena acogerse a la jubilación activa?
No existe una respuesta válida para todo el mundo. La decisión depende de cuánto se cobraría de pensión, qué ingresos aportaría el trabajo, cuánto tiempo se desea seguir en activo y qué necesidades económicas se tendrán en los próximos años.
También conviene analizar el efecto de la decisión sobre el ahorro acumulado, los gastos previstos y el nivel de vida que se quiere mantener durante la jubilación.
Por eso, antes de elegir una modalidad, es recomendable realizar una planificación que contemple distintos escenarios: jubilarse al alcanzar la edad ordinaria, retrasar la jubilación o compatibilizar la pensión con el trabajo.
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