Junts se une a PP y Vox para bloquear paquete de medidas, mientras ayudas al transporte se salvan.
El Gobierno español ha sufrido un significativo varapalo en el Congreso, viendo cómo su ambicioso decreto ómnibus, que fusionaba la revalorización de las pensiones con otras normativas como la suspensión de desahucios, era rechazado. La decisión de Junts de votar en contra, sumándose a PP y Vox, ha provocado la primera gran derrota parlamentaria del Ejecutivo en 2026 y pone en jaque importantes medidas sociales.
La clave del fracaso reside en la estrategia gubernamental de agrupar temas dispares en un único texto. Esta táctica, descrita por algunos como un «chantaje», ha irritado a Junts, que ha insistido en la separación de asuntos para su votación. Con 178 votos en contra frente a 171 a favor, el decreto ha decaído, obligando al Gobierno a buscar soluciones urgentes.
No obstante, no todo ha sido negativo para el Ejecutivo. La prórroga de las ayudas al transporte público, que se votaba en un decreto independiente, ha sido aprobada con amplia mayoría (179 diputados a favor), asegurando que las bonificaciones para trenes y autobuses se mantengan.
Este revés trae consigo consecuencias directas para millones de ciudadanos. No solo la revalorización de las pensiones (un incremento del 2,7% para las generales, 7% para las mínimas y 11,4% para las no contributivas) queda en suspenso, sino también otras medidas cruciales. Entre ellas, la prórroga del salario mínimo, la congelación de las cotizaciones sociales para autónomos y ayudas destinadas a damnificados por desastres naturales como la DANA e incendios forestales.
El punto de fricción principal para Junts y PP ha sido el apartado del «escudo social» que incluía la suspensión de desahucios por impago de alquiler para familias vulnerables sin alternativa habitacional. Miriam Nogueras, portavoz de Junts, ha sido clara al afirmar que su partido apoyará la revalorización de las pensiones si se presenta de forma independiente, rechazando la obligación de avalar «ocupaciones». Desde el PP, se ha instado al Gobierno a dejar de «rehenes» a los pensionistas en sus estrategias parlamentarias.
Por su parte, el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, ha criticado duramente a PP, Vox y Junts, acusándolos de «hacer daño a los pensionistas» con «excusas». Vox ha expresado su preocupación por la sostenibilidad del sistema de pensiones, mientras que el PNV ha reprochado al Gobierno su estrategia de «todo o nada», calificándola de «ruleta rusa».
En Clave: Este episodio no es solo una derrota puntual, sino un claro indicador de la fragilidad del Gobierno en un Congreso fragmentado. La incapacidad de consensuar un paquete de medidas tan heterogéneo subraya la dificultad de la gobernabilidad en España y la necesidad de una negociación más fina con los socios parlamentarios. La repetición de este escenario un año después sugiere una falta de aprendizaje estratégico por parte del Ejecutivo, que ahora se ve forzado a desmembrar el decreto y negociar cada punto por separado, generando incertidumbre en torno a la implementación de importantes políticas sociales.



