Durante décadas, invertir en economías emergentes implicaba aceptar una volatilidad considerable a cambio de rendimientos potencialmente elevados. Sin embargo, los especialistas en gestión de activos internacionales afirman que ese paradigma está experimentando un giro radical. Las instituciones financieras globales identifican mejoras fundamentales que están redefiniendo la percepción de riesgo asociada a estos territorios.
La consolidación institucional, el fortalecimiento de los marcos fiscales y el crecimiento de mercados de capitales locales han otorgado mayor resiliencia a países que históricamente dependían de ciclos volátiles de exportación de materias primas. Ahora, la innovación tecnológica, la adopción de inteligencia artificial y el consumo interno lideran el impulso económico, diversificando las fuentes de crecimiento de forma significativa.
Cambio en la composición del universo emergente
Thomas Schaffner, gestor de carteras en Vontobel, subraya que la arquitectura financiera de las economías emergentes actuales poco tiene que ver con la de hace una década. Los bancos centrales han ganado credibilidad mediante políticas monetarias más transparentes, mientras que la gobernanza corporativa ha mejorado considerablemente. Según Schaffner, el principal riesgo para los inversores profesionales ya no radica en sobreponderar estas geografías, sino en mantenerlas sistemáticamente infrarepresentadas en las carteras globales.
Desde Ibercaja Gestión explican que el índice MSCI Emergentes refleja esta transformación de manera evidente. Si antes dominaban sectores como banca, energía y materias primas con fuerte presencia latinoamericana, actualmente Asia concentra la mayor parte del peso, especialmente mediante compañías tecnológicas de Taiwán y Corea del Sur. El sector tecnológico representa aproximadamente el 45% del índice, y empresas como TSMC poseen una relevancia comparable al PIB de países enteros.
No obstante, esta concentración sectorial introduce nuevas consideraciones. Aunque las valoraciones permanecen inferiores respecto a Estados Unidos, los inversores deben evaluar riesgos regulatorios específicos y la naturaleza más cíclica de las firmas tecnológicas. Por ello, Ibercaja recomienda mantener exposición estructural y no reactiva a estos mercados, evitando decisiones basadas en tendencias pasajeras.
Inteligencia artificial como catalizador estratégico
El impacto de la inteligencia artificial se extiende mucho más allá de las compañías que desarrollan algoritmos avanzados. Matt Williams, director de inversiones senior en Aberdeen Investments, explica que el verdadero potencial reside en las empresas que posibilitan la infraestructura física y digital necesaria para desplegar soluciones de IA a escala comercial. Fabricantes de semiconductores, memorias especializadas, chips de conectividad y componentes de centros de datos están experimentando una demanda estructural creciente.
Williams señala que los mercados emergentes cotizan con un descuento aproximado del 40% respecto al S&P 500, mientras sus fundamentales permanecen robustos. En este contexto, Aberdeen favorece una gestión activa centrada en identificar compañías con generación recurrente de flujos de efectivo, beneficios sostenibles y capacidad demostrada para remunerar al accionista mediante dividendos. Los ingresos por dividendo se están convirtiendo en un componente cada vez más relevante de la rentabilidad total en esta clase de activo.
Vontobel coincide en destacar la posición estratégica de Taiwán, Corea del Sur y China dentro de la cadena global de suministro vinculada a la inteligencia artificial. Estas economías no solo fabrican semiconductores avanzados, sino que también desarrollan infraestructuras energéticas y redes eléctricas necesarias para soportar el despliegue masivo de centros de datos y aplicaciones de IA.
Renta fija emergente: un segmento en expansión
Las oportunidades no se circunscriben exclusivamente a la renta variable. Abdallah Guezour, responsable de deuda de mercados emergentes en Schroders, destaca que esta clase de activo ha demostrado una capacidad de resistencia notable incluso durante episodios recientes de alta tensión geopolítica. Los países emergentes cuentan actualmente con amortiguadores macroeconómicos superiores a los de crisis anteriores: inflación controlada, tipos de interés reales elevados, bancos centrales más creíbles y balances externos saneados.
Schroders identifica especial atractivo en la deuda emitida en moneda local y en el segmento de alto rendimiento denominado en dólares. La entidad estima que ambos podrían ofrecer rentabilidades entre el 10% y el 12% durante el año próximo, respaldadas por factores tanto cíclicos como estructurales. Además, la debilidad relativa del dólar estadounidense y la abundante liquidez global podrían continuar favoreciendo los flujos hacia esta categoría de inversión.
Guillaume Tresca, estratega senior de mercados emergentes en Generali Investments, considera que la deuda local representa actualmente la propuesta más interesante dentro de la renta fija emergente. Según su análisis, ofrece un carry elevado, valoraciones atractivas y exposición a economías con crecimiento relativamente sólido. Tresca añade un elemento adicional: el desarrollo de la inteligencia artificial está impulsando las exportaciones y los superávits comerciales de varias economías asiáticas, cuyos excedentes están siendo reinvertidos en sus propios mercados de deuda, reforzando así el atractivo de los bonos locales.
Selección y horizonte temporal extendido
Pese al renovado optimismo institucional, las gestoras coinciden en que los mercados emergentes continúan requiriendo un elevado grado de selección y análisis detallado. Aberdeen apuesta por identificar compañías con ventajas competitivas sostenibles, generación consistente de efectivo y crecimiento estable de dividendos. Vontobel centra su proceso de inversión en empresas capaces de mejorar estructuralmente su rentabilidad sobre el capital, combinando criterios financieros tradicionales con métricas de sostenibilidad.
Ibercaja recuerda que el perfil de los mercados emergentes ha cambiado profundamente. La inversión actual está mucho más vinculada al crecimiento tecnológico asiático que a los ciclos históricos de materias primas que tradicionalmente definían esta categoría. Este cambio estructural exige actualizar las estrategias de análisis y diversificación.
En clave: Por qué importa
El mensaje unificado de las principales gestoras internacionales es inequívoco: los mercados emergentes han dejado de representar únicamente una apuesta táctica para buscar rentabilidad adicional. Se han convertido en una clase de activo cada vez más madura, respaldada por mejores fundamentos macroeconómicos, instituciones más sólidas y tendencias estructurales vinculadas a la tecnología y la inteligencia artificial. Para los ahorradores e inversores españoles que planifican su jubilación o buscan diversificar sus carteras a largo plazo, comprender esta transformación resulta fundamental. La clave radica en mantener una visión de largo plazo, seleccionar cuidadosamente tanto los países como las compañías y segmentos de renta fija con mayor potencial, y evitar decisiones reactivas basadas en ciclos de corto plazo. Los mercados emergentes ofrecen ahora una combinación de valoraciones atractivas, fundamentales mejorados y exposición a las tendencias tecnológicas que definirán las próximas décadas.



