Actualidad

Pekín acelera el ‘Sell America’: China ordena a sus bancos desprenderse de deuda estadounidense

El gigante asiático endurece su estrategia financiera y exige a las entidades nacionales reducir drásticamente su dependencia de los activos de EE.UU.


La tensión geopolítica entre las dos mayores potencias del mundo ha saltado definitivamente del tablero comercial al corazón del sistema financiero global. El Gobierno de China ha dado una instrucción clara y contundente a sus principales instituciones bancarias: es hora de replegar posiciones y minimizar la exposición a la deuda pública de Estados Unidos. Esta maniobra, que profundiza la tendencia conocida como ‘Sell America’, marca un punto de inflexión en la gestión de las reservas internacionales de Pekín y amenaza con desestabilizar el mercado de bonos del Tesoro estadounidense.

Durante décadas, China fue el principal sostén financiero de Washington, acumulando ingentes cantidades de bonos para equilibrar su balanza comercial. Sin embargo, el escenario ha cambiado drásticamente. Las directrices actuales responden a una estrategia de «seguridad nacional financiera», diseñada para proteger el capital chino ante posibles sanciones occidentales —similares a las impuestas a Rusia— y para reducir la vulnerabilidad frente a las fluctuaciones del dólar. Según fuentes cercanas al regulador chino, se ha instado a los bancos estatales a realizar una desinversión progresiva pero constante, sustituyendo los activos estadounidenses por oro y otras divisas más alineadas con sus intereses estratégicos.

Una respuesta a la presión de Washington Este movimiento no es solo una decisión técnica; es un mensaje político. Pekín está utilizando su músculo financiero como herramienta de presión frente a las recientes restricciones tecnológicas impuestas por la administración estadounidense. Al reducir su demanda de deuda de EE.UU., China presiona al alza los tipos de interés en el país norteamericano, lo que encarece el coste de financiación para el Tesoro y, por extensión, para las familias y empresas estadounidenses. Es un ataque al flanco más débil de una economía que ya lidia con un déficit fiscal crónico.

El impacto en los mercados no se ha hecho esperar. Los analistas observan con cautela cómo el Banco Popular de China ha ido soltando lastre de forma silenciosa durante los últimos meses, pero esta nueva «vuelta de tuerca» sugiere una aceleración del proceso. La desconfianza en el sistema del petrodólar está creciendo entre las potencias del grupo BRICS, y China lidera este éxodo hacia un nuevo orden monetario multipolar donde el billete verde ya no es el refugio indiscutible.

En Clave Esta decisión de Pekín es la confirmación de que la globalización financiera, tal como la conocíamos, se está fragmentando en bloques. No es solo una venta de bonos; es el inicio de un desacoplamiento financiero estructural. Si China logra coordinar este repliegue con otros grandes tenedores de deuda, EE.UU. podría enfrentarse a una crisis de liquidez sin precedentes o verse obligado a monetizar su deuda, lo que dispararía la inflación global. Estamos presenciando cómo el dinero se convierte en el arma definitiva en la nueva Guerra Fría del siglo XXI.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba