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Los mercados emergentes recuperan protagonismo y desafían el liderazgo de las economías desarrolladas

La renta variable de mercados emergentes ha recuperado su atractivo entre los inversores globales tras registrar rentabilidades superiores a las de economías desarrolladas en los últimos meses. Este cambio de tendencia marca un punto de inflexión después de una década de rendimiento inferior, y responde a la confluencia de varios factores macroeconómicos y estructurales que están transformando la percepción sobre esta clase de activos.

Factores detrás del repunte

Desde la gestora M&G Investments identifican tres elementos clave que explican el sólido desempeño reciente. En primer lugar, la debilidad del dólar estadounidense ha favorecido históricamente a los activos denominados en otras divisas, reduciendo la carga de la deuda externa y mejorando la competitividad exportadora de estas economías. En segundo lugar, el auge de la inteligencia artificial ha beneficiado especialmente a países asiáticos que ocupan posiciones estratégicas en la cadena de suministro tecnológica, como Corea del Sur y Taiwán en la fabricación de semiconductores, o China en el desarrollo de modelos avanzados de IA. Finalmente, la reducción de tensiones comerciales entre Estados Unidos y China ha disipado parte de la incertidumbre que pesaba sobre las perspectivas de inversión en la región.

Este entorno ha propiciado no solo un crecimiento de los beneficios empresariales, sino también una revalorización significativa de las cotizaciones bursátiles, impulsada por expectativas más optimistas sobre el potencial de crecimiento futuro. Las economías emergentes continúan expandiéndose a un ritmo más acelerado que sus pares desarrollados, sostenidas por balances más saneados y demografías más favorables.

El caso de China como motor del cambio

China, que representa el mayor peso dentro del universo de mercados emergentes, está experimentando un cambio de percepción notable. Después de años de escepticismo inversor, el interés tanto doméstico como internacional está aumentando. El sector tecnológico chino ha ganado tracción gracias a avances en inteligencia artificial de código abierto, que podrían democratizar el acceso a estas tecnologías y crear oportunidades en diversos eslabones de la cadena de valor. Además, los tipos de interés internos bajos y una mayor actividad en los mercados de capitales están facilitando la financiación y el crecimiento empresarial.

El sector inmobiliario, que había generado preocupación por su sobrecalentamiento y endeudamiento excesivo, muestra señales de estabilización. La reducción de nuevas construcciones y el ajuste de inventarios están restableciendo el equilibrio del mercado. Paralelamente, las autoridades chinas han reorientado su estrategia hacia un crecimiento de mayor calidad, priorizando la autosuficiencia tecnológica y la sostenibilidad económica frente al crecimiento acelerado a cualquier coste.

A nivel corporativo, las empresas chinas están adoptando prácticas de gobierno más alineadas con los intereses de los accionistas. El incremento de dividendos y programas de recompra de acciones reflejan una mayor disciplina en la asignación de capital y un compromiso con la rentabilidad para los inversores. Este cambio estructural refuerza el atractivo del mercado chino en el largo plazo.

Oportunidades de diversificación y geografías destacadas

Más allá del gigante asiático, otros mercados emergentes presentan características atractivas que pueden mejorar la diversificación de una cartera de inversión global. Brasil destaca por sus valoraciones relativamente bajas y por perspectivas de recuperación económica que podrían traducirse en revalorizaciones significativas. Indonesia, por su parte, combina un perfil de crecimiento robusto con valoraciones que todavía no reflejan plenamente su potencial. Sudáfrica también aparece en el radar de los inversores gracias a mejoras en factores estructurales, como reformas energéticas y mayor estabilidad política, que podrían impulsar el crecimiento empresarial.

La diversificación que ofrecen los mercados emergentes no se limita a la geografía. Sectorialmente, estos mercados abarcan desde tecnología punta hasta materias primas, pasando por servicios financieros y manufactura avanzada. Esta heterogeneidad permite a los inversores construir carteras más equilibradas y resilientes ante diferentes escenarios económicos. Además, la correlación históricamente baja con los mercados desarrollados contribuye a reducir el riesgo agregado de la cartera, un aspecto especialmente valorado en un contexto de elevada concentración en los índices estadounidenses.

Estrategia de inversión y gestión activa

Invertir con éxito en mercados emergentes requiere un enfoque disciplinado y activo. La complejidad y heterogeneidad de estos mercados hacen imprescindible la selección cuidadosa de valores individuales. Identificar compañías con alta rentabilidad sobre el capital empleado, valoraciones atractivas y estructuras de gobierno alineadas con los accionistas puede marcar la diferencia entre capturar valor o sufrir pérdidas significativas. La volatilidad inherente a estos mercados, aunque puede generar movimientos bruscos de corto plazo, también crea oportunidades para inversores pacientes dispuestos a mantener un horizonte temporal amplio.

La construcción de una cartera equilibrada, con exposición a diferentes tipos de empresas y motores de rentabilidad, permite navegar mejor las distintas fases del ciclo económico. La gestión activa resulta fundamental para ajustar posiciones ante cambios en las condiciones macroeconómicas, políticas o empresariales, que en mercados emergentes tienden a ser más frecuentes y pronunciados que en economías desarrolladas.

En clave: Por qué importa

El renacimiento de los mercados emergentes representa una oportunidad relevante para inversores que buscan diversificación y exposición al crecimiento global. Tras una década de menor rendimiento relativo, la combinación de valoraciones atractivas, mejora de fundamentales y cambios estructurales en economías clave sugiere que esta clase de activo podría iniciar un nuevo ciclo de rentabilidad superior. Para carteras con baja exposición a estos mercados, incrementar la asignación podría mejorar tanto el perfil de riesgo-rentabilidad como la diversificación geográfica y sectorial. La clave está en adoptar un enfoque selectivo y de largo plazo, capaz de capitalizar las oportunidades que ofrece la transformación económica y empresarial en curso en estas regiones.

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