El primer semestre de 2026 dibujó un panorama financiero dominado por el protagonismo de los mercados bursátiles. El impulso arrollador del superciclo de la inteligencia artificial eclipsó las preocupaciones económicas derivadas de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio. Este contexto particular marcó los resultados del último Barómetro Activo/Pasivo Europeo que elabora Morningstar, un análisis semestral que compara el rendimiento entre fondos de gestión activa y pasiva, ofreciendo a los inversores una radiografía de las probabilidades de éxito según diferentes horizontes temporales.
A pesar de la incertidumbre geopolítica persistente, los inversores mantuvieron su foco en el crecimiento de los beneficios empresariales y en las inversiones de capital vinculadas a la inteligencia artificial. Esta concentración llevó a los principales índices bursátiles a alcanzar máximos históricos, consolidando una tendencia que continúa desafiando las estrategias de los gestores tradicionales.
La gestión activa en renta variable enfrenta su mayor reto
Los datos recopilados por Morningstar hasta junio de 2026 revelan que la tasa de éxito de los gestores activos de renta variable se situó en el 28,4% a un año, retrocediendo desde el 30,5% registrado a finales de 2025. Esta cifra también quedó ligeramente por debajo del 28,7% alcanzado en junio del año anterior. Aunque la tasa de éxito anual ha mostrado volatilidad, desde 2022 se ha mantenido en un rango relativamente estrecho, entre el 25% y el 35%.
El informe subraya que este periodo refleja una gran concentración en los mercados de renta variable globales, donde los gestores activos encuentran enormes dificultades para nadar contra la corriente dominante del sector tecnológico. Esta tendencia se acentúa cuando se analizan plazos más extensos: la tasa de éxito cae al 20,3% en tres años, al 15,2% en cinco años, y se desploma hasta el 11,9% en una década.
En el segmento específico de valores mixtos de gran capitalización estadounidense, la tasa de éxito anual se ubicó en el 33,9% en junio de 2026, un descenso moderado respecto al 36,8% de finales de 2025, pero un avance significativo frente al 19,6% de junio de 2025. Los analistas de Morningstar explican que el liderazgo del mercado estadounidense se ha extendido más allá de los llamados «Siete Magníficos» para incluir fabricantes de semiconductores y empresas de infraestructura de inteligencia artificial, lo que ha abierto nuevas ventanas de oportunidad para aportar valor. Sin embargo, la renta variable estadounidense de gran capitalización continúa siendo uno de los terrenos más hostiles para la gestión activa a largo plazo, con una tasa de éxito de apenas el 6,3% a diez años.
Europa también presenta desafíos considerables
En la zona del euro, la categoría de valores mixtos de gran capitalización mostró una tasa de éxito anual del 19,7% en junio, aumentando respecto al 17,5% de cierre de 2025, pero cayendo desde el 23,2% de junio de 2025. A diez años, la tasa de éxito se reduce drásticamente al 4,3%. El optimismo que había impulsado mercados como el español e italiano durante 2025 se extendió al primer semestre de 2026, permitiéndoles superar a Francia y Alemania. No obstante, el éxito tradicional de los gestores activos en el ámbito bursátil de la zona del euro ha sido históricamente limitado.
Renta fija: un escenario más favorable pero con matices
Los mercados de renta fija mundial registraron un rendimiento moderado en el primer semestre. La renta fija corporativa superó a la deuda soberana gracias a la solidez de los beneficios empresariales y la resistencia económica general, aunque este mercado quedó en un segundo plano ante el brillo de los mercados de acciones.
La tasa de éxito anual de los gestores activos de renta fija se situó en el 46,8% a finales de junio de 2026, retrocediendo desde el 54,8% de finales de 2025 y el 47,3% de junio de 2025. En horizontes temporales más largos, la ventaja de la capitalización de las bajas comisiones de los fondos pasivos se hace cada vez más patente. La tasa de éxito a tres años alcanzó el 51,1%, pero descendió al 47,5% a cinco años y al 33% a una década.
La duración de los bonos siguió siendo un factor clave durante el primer semestre de 2026. En el primer trimestre, este elemento supuso un lastre debido a la subida generalizada de los rendimientos como respuesta a las tensiones en Oriente Medio. Sin embargo, en el segundo trimestre, la duración actuó a favor de la rentabilidad al descender los rendimientos. Los gestores más hábiles pudieron obtener beneficios en ambos escenarios, según destaca el informe.
En la categoría de bonos públicos en euros, la tasa de éxito anual se situó en el 50,3%, frente al 41,6% de finales de 2025 y al 30,6% de hace un año. Los bonos del Estado continúan siendo el ámbito de la renta fija donde el enfoque activo resulta más vulnerable frente a sus homólogos pasivos a largo plazo, con una tasa de éxito a diez años del 18,5% en junio de 2026.
Supervivencia y comisiones: claves del éxito a largo plazo
Independientemente de la clase de activos, la probabilidad de supervivencia de un fondo está estrechamente relacionada con su tasa de éxito. La razón principal por la que la mayoría de los fondos activos fracasan es su corta vida útil, frecuentemente atribuida a un rendimiento inferior al esperado. Este bajo desempeño suele deberse a una combinación de mala selección de valores y el impacto acumulado de comisiones más elevadas en comparación con alternativas pasivas más económicas.
El análisis de Morningstar muestra que los fondos activos ubicados en los quintiles de comisiones más bajos tienen mayores probabilidades de tener éxito a largo plazo. Este dato refuerza la importancia de evaluar no solo la estrategia de inversión, sino también el coste asociado a la gestión, especialmente cuando se consideran horizontes temporales extensos.
En clave: Por qué importa
Los resultados del primer semestre de 2026 evidencian una realidad incómoda para la industria de gestión activa: la concentración del mercado en sectores específicos como la tecnología y la inteligencia artificial dificulta sistemáticamente la generación de alfa. Las bajas comisiones de los fondos indexados, sumadas a su capacidad para capturar el rendimiento del mercado sin intentar superarlo, continúan erosionando las probabilidades de éxito de la gestión activa, especialmente en plazos largos.
Para los inversores, estos datos subrayan la importancia de evaluar cuidadosamente las comisiones y el historial a largo plazo antes de seleccionar un fondo activo. En renta fija, la gestión activa mantiene mayores probabilidades de éxito que en renta variable, pero incluso ahí, el factor coste juega un papel determinante. La pregunta que muchos ahorradores deben plantearse no es si la gestión activa puede tener éxito, sino cuándo y bajo qué condiciones específicas merece la pena asumir el riesgo y el coste adicional.



