El panorama laboral español muestra una tendencia cada vez más acusada: los trabajadores autónomos están prolongando su actividad profesional más allá de los 64 años de forma masiva. Los datos del régimen especial de trabajadores autónomos (RETA) de la Seguridad Social reflejan que, en la última década, esta cifra ha experimentado un crecimiento sin precedentes, pasando de 87.269 afiliados en 2015 a 204.661 a finales de 2025.
Este salto del 134,5% representa más que una duplicación del número de emprendedores sénior que, lejos de retirarse, continúan al frente de sus negocios o emprenden nuevas actividades profesionales cuando se aproximan o superan la edad legal de jubilación. Según la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), entre estos trabajadores veteranos predominan claramente los hombres, con 132.357 varones frente a 72.304 mujeres.
La jubilación activa como principal motor del crecimiento
Lorenzo Amor, presidente de ATA, atribuye este fenómeno principalmente a dos factores estructurales: el incremento progresivo de la edad de jubilación ordinaria y la creciente popularidad de la jubilación activa. Esta última modalidad permite a los trabajadores compatibilizar el cobro de su pensión con la continuación de su actividad laboral, ya sea por cuenta propia o ajena.
El sistema de jubilación activa ofrece incentivos económicos escalonados para quienes decidan retrasar su retiro definitivo. Quien demore un año la jubilación puede percibir el 45% de su pensión mientras trabaja; con dos años de demora, el porcentaje sube al 55%; tres años permiten cobrar el 65%; cuatro años el 80%; y a partir de cinco años se puede percibir el 100% de la pensión mientras se mantiene la actividad. Además, por cada año adicional más allá del quinto, se añade un incremento del 5% sobre la pensión base, lo que puede llevar a cobrar más del 100% de la prestación.
Casi la mitad de los autónomos supera los 50 años
El envejecimiento del colectivo autónomo no se limita solo a quienes están en el umbral de la jubilación. De los 3,4 millones de cotizantes totales del RETA a finales de 2025, 1,6 millones tienen más de 50 años, lo que representa el 47,56% del total. Esta cifra evidencia que el autoempleo en España es cada vez más una opción o una necesidad para trabajadores de edad madura.
Los datos desagregados muestran que existen 485.633 autónomos entre 55 y 59 años, mientras que el tramo de 60 a 64 años suma 389.362 afiliados, una cifra que ha crecido notablemente desde los 276.889 registrados en 2015. Esta estructura demográfica plantea desafíos importantes tanto para la sostenibilidad del sistema de pensiones como para la necesaria renovación del tejido empresarial español.
Necesidad económica detrás del boom sénior
Sin embargo, no todo en este fenómeno responde a decisiones voluntarias o a las ventajas de la jubilación activa. Eduardo Abad, presidente de UPTA (Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos), introduce un elemento crítico en el análisis: la necesidad económica. Según Abad, muchos trabajadores saben que la pensión que van a percibir será insuficiente para mantener su nivel de vida, lo que les obliga a continuar en activo o incluso a darse de alta como autónomos en los últimos años de su carrera laboral para mejorar su base reguladora y su historial de cotización.
Las estadísticas del Ministerio de Seguridad Social corroboran esta preocupación: mientras la pensión media por jubilación en España alcanza los 1.569,7 euros mensuales, los autónomos jubilados cobran de media apenas 1.058,5 euros, una diferencia de más de 500 euros al mes. Esta brecha se explica porque, hasta 2023, los autónomos podían elegir su base de cotización, y la mayoría optaba por pagar lo mínimo posible para reducir gastos corrientes, lo que posteriormente se traduce en pensiones más bajas.
El reto del relevo generacional
Otro factor que contribuye a mantener a los autónomos mayores en activo es la dificultad para encontrar relevo generacional. Muchos emprendedores veteranos no pueden o no quieren cerrar sus negocios porque no encuentran a quién traspasar las riendas de empresas que han construido durante décadas. Lorenzo Amor ha propuesto al Gobierno ampliar la figura del autónomo colaborador a personas no familiares, en el marco de un proceso de relevo generacional durante los cinco años previos a la jubilación del titular. Esta medida facilitaría la transmisión de negocios viables y la entrada de nuevos profesionales al sector.
El autoempleo como salida profesional en edades avanzadas también responde a las dificultades que encuentran los trabajadores mayores de 50 años para reincorporarse al mercado laboral por cuenta ajena. La discriminación por edad en los procesos de selección, aunque ilegal, sigue siendo una realidad que empuja a muchos profesionales experimentados hacia el autoempleo como única alternativa viable para continuar generando ingresos.
En clave: Por qué importa
El notable incremento de autónomos sénior refleja una transformación profunda del mercado laboral español y plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones. Por un lado, evidencia la vitalidad y el deseo de muchos profesionales experimentados de seguir aportando valor económico y social. Por otro, expone las vulnerabilidades de un sistema en el que las pensiones insuficientes y la falta de oportunidades laborales obligan a prolongar la vida activa más allá de lo deseado.
Este fenómeno demográfico tendrá consecuencias a medio y largo plazo. El cambio en el sistema de cotización de autónomos, que desde 2023 se basa en los rendimientos reales, previsiblemente mejorará las pensiones futuras, aunque los efectos tardarán años en materializarse. Mientras tanto, el envejecimiento del colectivo autónomo plantea la necesidad urgente de facilitar el relevo generacional y de garantizar que la experiencia acumulada por estos profesionales veteranos pueda transmitirse a las nuevas generaciones de emprendedores, asegurando así la continuidad del tejido empresarial español.



