El entusiasmo de los inversores por los activos alternativos continúa consolidándose como una de las corrientes más destacadas del sector financiero. Según revela el último análisis de SpainCap sobre Private Equity & Venture Capital en España, aunque los tipos de interés han alcanzado cierta estabilización y existe mayor visibilidad macroeconómica, los giros en la política comercial estadounidense durante el segundo trimestre de 2025 y las dudas sobre el crecimiento mundial han mantenido un contexto complejo para la actividad de capital privado.
A pesar de estas dificultades, el informe reconoce que «la capacidad de adaptación que está demostrando el sector», sumada a la abundante liquidez disponible, ha permitido sostener una actividad robusta y una recuperación gradual del mercado. Para los asesores financieros, interpretar estos movimientos y ayudar a sus clientes a comprender el papel de estos instrumentos en sus carteras representa uno de los mayores desafíos profesionales actuales.
Un inversor más informado y exigente
Carlos Ferrás Fernández, socio fundador y CIO de DPM Finanzas, señala que el escenario inicial es favorable. A lo largo del tiempo, los clientes han ido adquiriendo conocimiento sobre estos mercados, ya sea por experiencia directa o porque resulta complicado permanecer al margen del auge experimentado en los últimos años. Según Ferrás, las consultas han evolucionado: además de la terminología técnica, los inversores muestran mayor preocupación por los plazos de inversión, las metodologías de valoración y la liquidez de los vehículos. «Se ha pasado de un primer periodo con menos preguntas, por la buena marcha de casi todas las estrategias, a otro con un inversor más enfocado en los riesgos del activo», explica el experto.
Diego González, Partner en Cobalto, identifica los retrasos en las distribuciones y las extensiones en los problemas como las principales fuentes de inquietud entre los institucionales españoles. Estos retrasos están lastrando la percepción de los activos privados en cuanto a decisiones de inversión. Según González, «estamos viviendo en un entorno en el que los resultados en términos de múltiplo son buenos en general pero no se está dando la realización de los mismos como se había prometido al inicio». El dinero no llega a las cuentas corrientes porque los gestores tienen dificultades para vender las empresas de su cartera, una preocupación que afecta a toda la industria y está generando oportunidades como el desarrollo de los mercados secundarios, aunque paraliza el ciclo normal de inversión.
Parálisis temporal y nuevas oportunidades
Tanto el incremento de estrategias en secundarios como el lanzamiento de fondos evergreen—que actúan como compradores forzosos en estos mercados—y una actividad de fusiones y adquisiciones que se reactiva, harán que las carteras empiecen a entregar sus DPIs (Distributed to Paid-In, indicador clave de retorno de capital). Sin embargo, González advierte que todo este proceso será largo, de varios años, y está provocando que los fondos actuales tengan muchas dificultades para captar capital. «Toda una indigestión que va a condicionar las carteras de los inversores los próximos años», alerta.
Araceli Frutos, asesora financiera independiente y fundadora de Araceli de Frutos EAFI, aporta una perspectiva adicional sobre cómo los inversores experimentan este boom. Según su experiencia, los clientes muestran curiosidad y formulan preguntas porque están bien informados, pero la iliquidez sigue siendo un factor determinante. En eventos del sector, ciertos empresarios expresan interés por fondos específicos de su industria, pero la realidad es que no terminan de decidirse a entrar, principalmente debido a la falta de liquidez inmediata.
Diversificación más allá de los activos tradicionales
González reconoce que el inversor en mercados privados vive una situación de «cierta parálisis» no solo por los retrasos en las distribuciones, sino también por los riesgos geopolíticos que ralentizan la toma de decisiones. Dentro de los equipos especializados en activos privados, se observa un menor apetito por iniciar nuevas due diligence y ciertas dificultades en el seguimiento de las posiciones actuales. El ejecutivo de Cobalto considera que la tecnología jugará un papel notable en resolver estos problemas, especialmente en la gestión de flujos y el seguimiento de informes trimestrales.
Ferrás añade un matiz positivo: los inversores se han dado cuenta de que existen alternativas a su alcance para diversificar su patrimonio fuera de los activos tradicionales. Aunque no existe una fórmula mágica que garantice rentabilidades consistentemente superiores a los activos líquidos, las valoraciones importan, como en cualquier otro activo. Según el CIO de DPM Finanzas, las estructuras que dan acceso al pequeño inversor son probablemente donde mayor boom se está registrando, aunque los mercados líquidos están viviendo un periodo de rentabilidades extraordinarias, lo que reduce ligeramente el apetito por estrategias de mercados privados entre los inversores con mayor patrimonio.
La sofisticación del inversor y el marco regulatorio
Los tres expertos coinciden en que el inversor ha evolucionado significativamente. Con la sofisticación de los inversores surgen nuevas necesidades que los activos tradicionales no pueden cubrir, y es aquí donde los mercados privados pueden desempeñar un papel importante. Ferrás defiende que el regulador se ha dado cuenta de la importancia de ofrecer acceso al inversor no profesional a este tipo de estrategias y ha creado el marco adecuado para que puedan hacerlo de forma segura.
Sin embargo, Frutos hace una pausa y plantea una pregunta esencial: ¿está el inversor realmente preparado para estos productos? En su opinión, hay interés por conocer, pero para un cliente moderado y con patrimonio medio no es una de las mejores opciones para diversificar. «La apertura al cliente minorista lo que aporta a su cartera creo que es incertidumbre. El argumento de que da menos volatilidad a la cartera al tener cotizaciones una vez al mes, por ejemplo, no creo que sea válido; la iliquidez y el muy largo plazo marcan la decisión en los clientes», argumenta la asesora independiente.
Vehículos de inversión: FCR, SCR y fondos evergreen
Partiendo de la base de que el vehículo de inversión debe estar adecuado al inversor, Ferrás señala que, por las características del inversor minorista, los horizontes de inversión suelen ser algo menores, por lo que existe más interés por estrategias con periodos de inversión y desinversión más rápidos, con distribuciones recurrentes o ventanas de liquidez periódicas, sacrificando en algunos casos algo de rentabilidad. Evidentemente, para aquellos inversores que puedan beneficiarse de la fiscalidad de los FCR (Fondos de Capital Riesgo) y SCRs (Sociedades de Capital Riesgo), el atractivo es doble.
González destaca que, sin entrar en temas fiscales, el vehículo nacional es el rey en cuanto a estructura de vehiculización. Para personas físicas, FCR y SCR son la mejor opción, y el FIL/SIL (Fondos o Sociedades de Inversión Libre) para la persona física a la que se añade transpirabilidad. El experto recuerda que España es un país más económico que otros como Luxemburgo, lo que constituye una ventaja para estructuras más pequeñas que quizás no se explota todo lo bien que debería.
Además, González subraya el papel que los fondos evergreen están llamados a jugar. Institucionales del mundo del seguro, con mucha experiencia en activos privados, gran volumen y acostumbrados al fondo cerrado, están complementando sus carteras con fondos evergreen porque les permite más margen de maniobra, invertir el 100% del capital y diversificar, entre otras ventajas. Según su análisis, el verdadero potencial de estas estructuras radica en que con importes más pequeños se puede entrar en estrategias con un alto commitment.
En clave: Por qué importa
El crecimiento de los mercados privados refleja una transformación estructural en las preferencias de inversión, pero también plantea retos educativos y operativos para asesores e inversores. Los retrasos en las distribuciones y las dificultades de salida están generando una parálisis temporal que afecta la confianza y la capacidad de reinversión. Los expertos coinciden en que la tecnología, las estructuras más flexibles como los fondos evergreen y el desarrollo de mercados secundarios serán claves para resolver estos problemas. Para los asesores financieros, el desafío es doble: por un lado, educar al inversor sobre las características reales de estos instrumentos (iliquidez, plazos largos, complejidad); por otro, identificar las estructuras y estrategias que mejor se ajusten al perfil de riesgo y horizonte temporal de cada cliente. La evolución del marco regulatorio español ha facilitado el acceso, pero el éxito a largo plazo dependerá de gestionar expectativas realistas y construir carteras verdaderamente diversificadas.



