La intensificación de la volatilidad en los mercados financieros durante los últimos años ha provocado un cambio de paradigma en la gestión de carteras. La tradicional fórmula del 60/40 —que combinaba renta variable y renta fija— enfrenta desafíos sin precedentes, lo que ha impulsado a inversores institucionales y particulares a buscar refugio en los activos alternativos. Estas herramientas de inversión, que incluyen tanto estrategias líquidas como mercados privados, prometen mejorar la resiliencia de las carteras en un entorno dominado por la incertidumbre geopolítica y los cambios estructurales globales.
Durante el reciente Alternative Summit organizado por Funds Society, un panel de expertos debatió sobre esta transformación. La conferencia reunió a Daniel Pingarrón de Natixis IM Iberia como moderador, junto a Gisela Medina de BBVA, Fernando Sánchez de CaixaBank AM y Cipriano Sancho de Santander AM. El encuentro puso sobre la mesa datos reveladores: según estudios de Natixis Investment Managers, la inversión en activos privados en España podría crecer cerca del 50% entre 2025 y 2027, liderada principalmente por la banca privada.
Un giro estratégico en las tendencias de inversión
Los cambios en los flujos de capital reflejan esta tendencia. Gisela Medina señaló que mientras en 2023 el 98% de las inversiones se concentraba en fondos monetarios y renta fija, para 2025 esa proporción ha caído al 80%. El resto se ha redirigido hacia materias primas, criptoactivos y, fundamentalmente, activos alternativos. Esta reorientación no es casual: responde a la necesidad imperiosa de diversificar y obtener exposición directa a la economía real, más allá de los mercados cotizados.
El componente de empresas no públicas ha experimentado un crecimiento significativo en las últimas décadas. En este contexto, los inversores institucionales y la banca privada están incrementando su apetito por este segmento, buscando fuentes de rentabilidad diferenciadas que no correlacionen con los vaivenes de los mercados tradicionales. Esta búsqueda de descorrelación se ha vuelto crítica en un momento donde los bonos han dejado de comportarse como refugio seguro, especialmente tras las caídas registradas desde 2022.
Hedge funds: una segunda oportunidad tras años difíciles
Los fondos de cobertura o hedge funds atravesaron una década complicada en mercados públicos, enfrentando dificultades para justificar sus comisiones en un entorno de baja volatilidad. Sin embargo, Fernando Sánchez destacó que el nuevo régimen de mercado —caracterizado por mayor volatilidad y tipos de interés más elevados— ha devuelto protagonismo a estas estrategias. En 2025, algunos hedge funds han registrado rentabilidades de doble dígito, con resultados especialmente sólidos durante episodios de tensión en los mercados.
Estas estrategias se presentan tanto en formatos UCITS como offshore, ofreciendo flexibilidad a diferentes perfiles de inversor. Su principal atractivo radica en su capacidad de descorrelación frente a la renta fija convencional, que ha sufrido pérdidas significativas en el reciente ciclo de subidas de tipos de interés. Para muchos gestores, los hedge funds representan una herramienta complementaria esencial en la construcción de carteras resilientes.
Retorno absoluto y la importancia de la educación financiera
Cipriano Sancho puso el acento en un aspecto fundamental: la educación del inversor respecto a las estrategias de retorno absoluto. Estas no deben evaluarse de forma aislada en el corto plazo, sino en comparación con el comportamiento general del mercado. Durante fases de estrés, es razonable esperar caídas puntuales del 1% en estos fondos, pero su verdadero valor se aprecia cuando se contrasta con las pérdidas mucho más pronunciadas de los activos tradicionales.
El experto advirtió sobre los riesgos del market timing, esa tentación de entrar y salir del mercado según las circunstancias. Este tipo de decisiones tácticas suelen resultar contraproducentes, llevando a los inversores a perderse fases críticas de recuperación. Por el contrario, defendió una aproximación estructural, con inversiones diversificadas en bloques que permitan capturar distintas fuentes de rentabilidad a lo largo del ciclo.
Fondos evergreen y mercados secundarios: la maduración del ecosistema
Los vehículos evergreen —fondos abiertos de inversión en activos privados— están ganando terreno como puerta de entrada para la banca privada. A diferencia de los fondos cerrados tradicionales, los evergreen ofrecen mayor flexibilidad de entrada y salida, aunque con mecanismos de control de liquidez que han generado debate. Algunos episodios recientes de suspensión temporal de reembolsos (gating) en Estados Unidos han encendido alarmas, pero los expertos llamaron a la calma y a contextualizar cada situación.
Cipriano Sancho diferenció entre regiones: mientras que en Estados Unidos el rápido crecimiento y despliegue de capital en años anteriores ha generado tensiones, Europa presenta un perfil distinto, con menor apalancamiento y una base de inversiones más reciente. Los mecanismos de gating, cuando se activan adecuadamente, protegen tanto a los inversores como a la integridad del vehículo. Según Fernando Sánchez, estos fondos funcionan como productos complementarios a los fondos cerrados, permitiendo realizar capital calls, gestionar la curva J y delegar la reinversión en gestores especializados.
Respecto a los mercados secundarios de private equity, las previsiones apuntan a un volumen de 300.000 millones de dólares para finales de año. Este desarrollo responde tanto a la demanda de liquidez por parte de inversores como a la presión sobre los gestores para generar salidas. Gisela Medina lo calificó como un proceso natural de maduración del activo, aunque reconoció que el debate sobre valoraciones sigue abierto. Se trata de un mercado todavía nicho, pero con un elevado potencial de expansión en los próximos años.
En clave: Por qué importa
El creciente protagonismo de los activos alternativos no es una moda pasajera, sino una respuesta lógica a un entorno de mercado transformado. La volatilidad elevada, la dispersión de resultados entre sectores y geografías, y la pérdida de eficacia de los bonos como diversificador han obligado a repensar las carteras. Los alternativos, tanto en su vertiente líquida como en mercados privados, ofrecen descorrelación y acceso a fuentes de rentabilidad diferenciadas.
Para el inversor español, especialmente a través de la banca privada, se abre una ventana de oportunidad sin precedentes. El crecimiento proyectado del 50% en inversiones alternativas para los próximos años refleja una democratización del acceso a estrategias antes reservadas a grandes institucionales. Sin embargo, este acceso debe ir acompañado de educación financiera, análisis riguroso y comprensión profunda de las características de cada producto. Como concluyó Gisela Medina en el panel, ante la incertidumbre, es momento de volver a los principios básicos: diversificación, resiliencia y visión de largo plazo.



