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La tokenización de activos financieros revoluciona la gestión patrimonial y promete transformar los mercados en la próxima década

Más allá de las criptomonedas, la tokenización de activos financieros y reales emerge como una fuerza disruptiva capaz de redefinir las reglas del juego en la industria de gestión de activos. Imaginar acciones, bonos, inmuebles o participaciones de fondos convertidos en unidades digitales almacenadas en blockchain, accesibles en tiempo real y fragmentables, deja de ser ciencia ficción: es una realidad en marcha que promete eficiencia, democratización y desintermediación sin precedentes.

Según Robert Crossley, responsable global de Servicios Digitales de Franklin Templeton, esta tecnología tiene el potencial de transformar fundamentalmente la forma en que se crean y distribuyen los productos de inversión. Las condiciones para su adopción masiva ya están establecidas y, con una infraestructura más madura y marcos regulatorios en desarrollo, los próximos cinco años podrían generar más cambios en la gestión de activos que todas las décadas anteriores combinadas.

El motor de cambio: eficiencia y liquidez permanente

BlackRock reconoce que la tokenización podría consolidarse como una de las múltiples formas en las que los activos financieros se representen en el futuro. Su propuesta de valor radica en la creación de una infraestructura nativamente digital que permitiría la negociación ininterrumpida (24 horas al día, 7 días a la semana), liquidación en tiempo real, mayor transparencia y nuevas formas de interoperabilidad entre redes. Estas características contribuirían a construir un sistema financiero más eficiente y flexible.

Para Ángela Álvarez, fundadora de Aglaia Capital y profesora del IE Business School, el impacto podría superar incluso al de la inteligencia artificial: mientras la IA mejora la toma de decisiones, la tokenización moderniza el sistema sobre el que opera la industria. Se trata de un cambio sistémico que implica automatización de extremo a extremo, nuevos roles profesionales y, para el inversor final, menores barreras de entrada, mayor acceso a activos tradicionalmente reservados a institucionales y liquidaciones más rápidas con mercados secundarios viables.

Democratización del acceso inversor y fraccionamiento de activos

La capacidad de descomponer activos de alto valor en participaciones digitales abre la puerta a una especie de democratización financiera. Alexis Bienvenu, gestor de fondos en LFDE, señala que los inversores individuales podrán construir carteras que antes eran dominio exclusivo de grandes gestores institucionales. La fraccionalización permite dividir un inmueble, una participación en capital privado o una obra de arte en infinidad de partes, dotando al mercado de una demanda y liquidez mucho mayores.

Jorge Soriano, CEO de Criptan, subraya que este fenómeno ataca directamente la estructura de costes y el acceso al producto. Un inversor en un fondo de capital riesgo ya no tendría que permanecer atrapado durante una década: podría vender su token en un mercado secundario, generando liquidez donde antes no existía. Este cambio resulta especialmente relevante en los mercados privados, donde la tokenización aporta un valor diferencial enorme.

Gestoras internacionales lideran la adopción institucional

Aunque la industria ha mostrado cierta inercia, algunas entidades financieras de primera línea ya han dado pasos concretos. Franklin Templeton ha lanzado varios fondos monetarios tokenizados a través de su plataforma BENJI, completamente operativos en blockchain tanto para clientes minoristas como institucionales. BlackRock ha explorado en Estados Unidos el uso de tokenización en fondos monetarios destinados a inversores elegibles, alcanzando los 2.500 millones de dólares en volumen.

Janus Henderson ha avanzado en el universo de renta fija asociándose con el protocolo Centrifuge, lanzando versiones on-chain de sus estrategias de bonos del Tesoro estadounidense y CLO AAA, sumando 1.300 millones de dólares. Su enfoque se centra en estrategias líquidas y transparentes donde la tokenización resuelve problemas reales: inversores digitalmente nativos que necesitan liquidación instantánea y la capacidad de usar tokens como colateral.

Fidelity International ha participado en iniciativas en Suiza, Reino Unido y en la red de colaterales tokenizados de JP Morgan, explorando además estructuras de fondos más nativas digitales. En España, BBVA Asset Management y Azvalor han lanzado pilotos cerrados en el sandbox regulatorio de la CNMV, demostrando que es posible ejecutar y liquidar operaciones en tiempo real dentro de un marco plenamente supervisado.

Desafíos tecnológicos, regulatorios y culturales por resolver

A pesar del entusiasmo, la tokenización enfrenta obstáculos significativos. El mayor reto, según expertos como Soriano y Álvarez, es cultural y de infraestructura heredada. Bancos y gestoras operan con sistemas informáticos de décadas que no se integran fácilmente con blockchain. Además, la falta de estandarización e interoperabilidad entre distintas redes dificulta que los activos tokenizados circulen libremente entre plataformas.

La regulación presenta una doble cara. Por un lado, puede actuar como catalizador si aporta claridad y seguridad jurídica; por otro, puede convertirse en un lastre si va por detrás de la realidad tecnológica. En Europa, el reglamento MiCA (Markets in Crypto-Assets) y las orientaciones de la ESMA están sentando bases sólidas. En Estados Unidos, propuestas como la GENIUS Act prometen un marco favorable para las stablecoins y la tokenización. El Banco Central Europeo, por su parte, ha dado un paso clave al aceptar colaterales tokenizados, eliminando un cuello de botella importante.

Ángel Martínez-Aldama, presidente de Inverco, aboga por una aproximación gradual y reflexiva, especialmente en lo que respecta a riesgos operativos y tecnológicos. Aunque la tecnología puede evolucionar, el compromiso con la seguridad, la confianza y la protección del inversor minorista debe permanecer inalterado. La ciberseguridad y la dependencia de proveedores tecnológicos son otros desafíos a considerar.

Mercados privados e ilíquidos: el terreno más fértil

Los expertos coinciden en que los mercados privados representan el territorio más propicio para la tokenización a corto y medio plazo. Productos titulizados, crédito privado, real estate y capital riesgo sufren de enorme asimetría de información, spreads amplios y mercados secundarios limitados o inexistentes. Blockchain puede abordar esas ineficiencias mediante la propiedad fraccionada y pistas de auditoría inmutables.

Según Standard Chartered, la tokenización del mercado inmobiliario podría multiplicar por 56 su tamaño en tres años, impulsada por el salto de fondos, acciones e inmuebles al universo blockchain. Sin embargo, Miguel Ángel Calero, de la Infraestructura de Servicios Blockchain de España (ISBE), advierte que a nivel regulatorio solo se permite tokenizar activos líquidos. Los ilíquidos, como los bienes raíces, requieren estructuras alternativas como la tokenización de sociedades propietarias de los activos.

Proyecciones de mercado: entre 10 y 35 billones de dólares en 2030

Las estimaciones sobre el tamaño futuro del mercado de activos tokenizados oscilan entre cifras conservadoras y optimistas. Análisis de mercado pronostican que el mercado global podría superar los 18 billones de dólares para 2031, impulsado por la adopción institucional y marcos regulatorios más maduros. Escenarios más conservadores sitúan la cifra en torno a los 5 billones para 2029, concentrados en bonos del Tesoro, crédito privado e inmobiliario.

Álvarez calcula que en unos 10 años las estimaciones podrían alcanzar entre 20 y 35 billones de dólares, incluyendo activos líquidos y entre 0,7 y 3,5 billones en fondos tokenizados. Esto significaría que aproximadamente el 10% de los activos globales estarían representados en formato digital sobre registros blockchain. No se trata de crear dinero nuevo, sino de migrar el dinero y los activos existentes a una infraestructura más eficiente y económica.

En clave: Por qué importa

La tokenización no es una moda pasajera ni un fenómeno marginal reservado a entusiastas de las criptomonedas. Representa una transformación estructural profunda en la forma en que se crean, distribuyen, custodian y negocian los activos financieros. Para los inversores, implica acceso a productos antes reservados a grandes patrimonios, reducción de costes operativos y la posibilidad de liquidar posiciones en tiempo real. Para la industria de gestión de activos, supone la necesidad urgente de adaptar infraestructuras heredadas, formar equipos en nuevas competencias digitales y abrazar la interoperabilidad entre sistemas.

El respaldo institucional ya es evidente: desde BlackRock hasta el Banco Central Europeo, pasando por gestoras como Franklin Templeton, Janus Henderson o Fidelity International, todos están explorando activamente esta tecnología. La regulación europea avanza con MiCA y las directrices de supervisores, mientras que en Estados Unidos se perfilan marcos favorables. Los próximos años serán decisivos para determinar si la tokenización cumple su promesa de revolucionar los mercados financieros o si queda relegada a nichos específicos. Lo que resulta innegable es que el cambio ya está en marcha y que quienes lo ignoren corren el riesgo de quedar rezagados en un sistema financiero cada vez más digital, eficiente y accesible.

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