La Agencia Tributaria ha publicado los datos correspondientes al mes de septiembre de 2026, revelando que los ingresos tributarios netos del Estado ascendieron a 18.049 millones de euros. Esta cifra representa un incremento del 13,5% en comparación con el mismo período del año anterior, consolidando una tendencia positiva en la recaudación fiscal española.
El comportamiento de los ingresos tributarios en septiembre se explica por dos factores principales: un aumento del 5,4% en los ingresos brutos y una reducción significativa del 18% en las devoluciones realizadas. Este último dato contrasta especialmente con el año anterior, cuando la Administración tuvo que hacer frente a devoluciones por importes elevados derivadas de sentencias judiciales, lo que ahora permite una comparación más favorable.
Composición de los ingresos de septiembre
Los principales ingresos del mes provienen de las declaraciones mensuales correspondientes al período de agosto en retenciones e Impuestos Especiales sobre Hidrocarburos, Labores del Tabaco, Electricidad y Plásticos No Reutilizables. Asimismo, se recogen las declaraciones de julio del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), una parte importante de julio y la totalidad de agosto en Primas de Seguros, además del devengo de junio en los impuestos sobre el alcohol.
Una novedad destacada este año es la inclusión de la liquidación anual del Impuesto sobre el Margen de Intereses y Comisiones de determinadas entidades financieras, tributo que ya había generado ingresos en septiembre del ejercicio anterior. Sin embargo, hay una ausencia significativa: el Impuesto sobre el Valor de la Producción de la Energía Eléctrica, habitualmente contabilizado en este mes, no se ha registrado debido a su suspensión temporal. Esta medida forma parte del paquete de iniciativas aprobadas por el Gobierno para mitigar los efectos económicos del conflicto de Oriente Medio.
Balance acumulado de enero a septiembre
En el período acumulado de enero a septiembre de 2026, los ingresos tributarios han experimentado un crecimiento del 10%. Este resultado refleja un incremento del 7,6% en los ingresos brutos y un descenso del 1,9% en las devoluciones efectuadas. Cuando se aplican criterios homogéneos para la comparación, eliminando efectos extraordinarios y cambios normativos, el crecimiento se sitúa en el 8%, dos décimas por debajo de la estimación realizada hasta agosto.
Para entender qué significa un análisis en términos homogéneos, es importante aclarar que los expertos en tributación eliminan del cálculo aquellos factores que distorsionan la comparación entre años, como cambios legislativos, calendarios de pago diferentes o medidas excepcionales. De este modo, se obtiene una fotografía más fiel de la evolución real de la recaudación, más allá de alteraciones puntuales.
Tendencia de moderación y factores de impulso
Los datos de septiembre confirman una tendencia de moderación en el ritmo de crecimiento de los ingresos tributarios homogéneos, especialmente visible en aquellos meses donde las medidas adoptadas por el conflicto de Oriente Medio tienen un impacto directo. A pesar de esta desaceleración, dos pilares fundamentales de la recaudación mantienen crecimientos robustos: las retenciones del IRPF y el IVA bruto.
En el caso de las retenciones sobre el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, el dinamismo se explica por la fortaleza del mercado laboral español, que continúa generando empleo de manera sostenida. Además, las masas salariales y las pensiones siguen creciendo, y el tipo efectivo del impuesto ha experimentado una subida, lo que se traduce en mayores ingresos para las arcas públicas. Por su parte, el IVA bruto se beneficia del aumento del consumo impulsado por las rentas disponibles de los hogares y del repunte de los precios, que eleva la base imponible del tributo.
En clave: Por qué importa
Estos datos ofrecen una radiografía precisa del estado de salud de las finanzas públicas españolas en un contexto económico complejo. El crecimiento sostenido de la recaudación tributaria es fundamental para garantizar la financiación de los servicios públicos esenciales, desde la sanidad hasta las pensiones, y para reducir el déficit público. El hecho de que los ingresos mantengan un ritmo de crecimiento positivo, incluso con la suspensión de impuestos energéticos y en medio de tensiones geopolíticas internacionales, refleja la resiliencia de la economía española y la fortaleza del empleo.
Sin embargo, la moderación en el crecimiento homogéneo advierte de que no se pueden dar por sentados estos resultados. La evolución de los precios, las decisiones de política fiscal y el comportamiento del consumo en los próximos meses serán determinantes para mantener esta senda. Para los ciudadanos, estos datos tienen una lectura directa: una mayor recaudación puede traducirse en mejores servicios públicos y mayor estabilidad presupuestaria, siempre que se gestione con eficiencia. La próxima actualización de estas cifras, prevista para el 30 de noviembre, permitirá evaluar si esta tendencia se consolida o si aparecen nuevos desafíos en el horizonte fiscal del país.



