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La industria financiera española debate su futuro ante los retos de la inteligencia artificial y la transformación digital

Los principales referentes del sector de gestión de activos y banca privada se reunieron recientemente en la capital española para analizar el presente y futuro de una industria en plena transformación. El encuentro, que congregó a ejecutivos de primer nivel, puso sobre la mesa los desafíos más urgentes que enfrenta el sector financiero español en un contexto marcado por la revolución tecnológica y las nuevas expectativas de los inversores.

Luis Buceta, director general de Inversiones y Negocio en Creand AM y presidente de CFA Society Spain, inauguró la jornada subrayando la evolución «brutal, incesante y profunda» que ha experimentado la industria en las últimas décadas. Según el directivo, este proceso de cambio podría acelerarse significativamente con la incorporación de las capacidades de la inteligencia artificial, aunque reconoció que existe incertidumbre sobre sus efectos reales. No obstante, Buceta dejó clara una premisa fundamental: el juicio profesional seguirá siendo imprescindible en un sector donde las decisiones requieren análisis cualitativo y experiencia humana.

Los tres pilares de la transformación del sector

Fernando Martín del Agua, socio de McKinsey & Company, identificó tres ejes fundamentales que preocupan a los clientes del sector: producto, distribución y tecnología. En el ámbito del producto, el experto señaló la necesidad imperiosa de innovación constante para adaptarse a las demandas cambiantes del mercado. Respecto a la distribución, destacó el reto de llegar efectivamente al profesional que realiza el asesoramiento directo al cliente final, lo que algunos denominan «la última milla». En cuanto a la tecnología, observó casos de uso con impacto significativo en las operaciones de las gestoras.

Uno de los diagnósticos más reveladores de Martín del Agua apuntó a un problema estructural del sector: la industria tiende a diseñar productos primero y luego buscar clientes que encajen en ellos, cuando el proceso debería ser el inverso. El verdadero desafío consiste en comunicarse mejor con el cliente para diseñar soluciones a medida, y después lograr que tanto el inversor final como los asesores menos cualificados de las redes comerciales sean capaces de comprender y explicar adecuadamente estos productos.

Costes, escala y el potencial de la inteligencia artificial

El socio de McKinsey identificó una tendencia preocupante: la base de costes de las gestoras crece al mismo ritmo que los activos bajo gestión, lo que impide generar verdadero apalancamiento operativo. Según su análisis, existen incrementos en costes de distribución y en ciertas funciones que no se corresponden con lo que debería ser una industria madura y eficiente. Sin embargo, Martín del Agua ve un punto de inflexión gracias a la inteligencia artificial, que permite competir de manera diferente sin depender tanto de la escala tradicional.

Las cifras que manejó el experto resultan reveladoras: mientras el margen medio de la industria se sitúa actualmente entre el 30% y el 35%, la aplicación exitosa de todas las palancas disponibles, especialmente las tecnológicas, podría elevar ese margen hasta el 60%-65%. Esta transformación requeriría, no obstante, una revisión profunda de los modelos operativos y una apuesta decidida por la automatización y la eficiencia.

Modelos emergentes: agentes y multi family offices

La jornada también abordó tendencias emergentes como el crecimiento de las redes de agentes financieros. Este modelo, que replica a menor escala lo que ya existe en países anglosajones, permite una mayor variabilidad de costes y resulta especialmente útil en entornos de crecimiento más moderado. Martín del Agua destacó el aumento de gestores-asesores que prefieren ser dueños de su propio negocio a cambio de compartir ingresos o beneficios, citando como referencia los casos exitosos de XP y BTG Pactual en Brasil. Este modelo, además, permite un discurso más consistente hacia el cliente en cuanto al alineamiento de incentivos.

Los multi family offices representan otra de las grandes tendencias del sector. Estas estructuras han sabido ocupar un espacio que nadie estaba cubriendo adecuadamente, diferenciándose tanto por sus tarifas como por el acceso a productos exclusivos. Sin embargo, el experto advirtió contra la tentación de aplicar modelos que funcionan para determinados segmentos a todos los casos. El reto consiste en adaptar ciertos elementos del modelo de multi family office a otros segmentos de manera efectiva, equilibrando el nivel de servicio con una estructura de costes sostenible.

El debate sobre la gestión activa frente a la pasiva

Uno de los temas más candentes del encuentro fue el futuro de la gestión activa. Martín del Agua subrayó la importancia de que la industria continúe defendiendo el mensaje sobre el valor de la gestión activa, especialmente en tiempos de volatilidad. El problema, reconoció, es que muchos fondos que se autodenominan de gestión activa no logran desviaciones significativas respecto a sus índices de referencia, precisamente en un momento en que los mercados públicos y privados tienden a converger.

Aunque el experto reconoció que habrá un espacio importante para la gestión pasiva, consideró fundamental devolver la confianza al inversor en el valor añadido de la gestión activa. Esta tarea será crucial porque las carteras deberán construirse con una visión fundamental sobre cuáles son las estrategias adecuadas y las inversiones correctas en cada momento del ciclo económico.

Múltiples perspectivas y voces del sector

A lo largo de la jornada se sucedieron diversas mesas de debate que abordaron temas como la innovación en gestión de carteras desde las plataformas digitales, el futuro de la gestión de activos, la inversión de impacto, y la construcción de carteras para una nueva era. Participaron ejecutivos de entidades como Vanguard, Indexa Capital, Finizens, MyInvestor, BBVA Asset Management, Mapfre AM, Singular Asset Management, Mutuactivos, y muchas otras gestoras y entidades financieras.

Las sesiones también incluyeron análisis del contexto actual de mercado y presentaciones de ideas de inversión por parte de diversos colaboradores. El evento concluyó con una reflexión sobre longevidad y calidad de vida, poniendo el acento en lo verdaderamente importante: las personas y su bienestar a largo plazo, un recordatorio apropiado para una industria cuya misión última es ayudar a los ciudadanos a alcanzar sus objetivos vitales y financieros.

En clave: Por qué importa

Este encuentro refleja un momento crucial para la industria financiera española. La confluencia de desafíos tecnológicos, cambios en los modelos de distribución y la necesidad de demostrar valor añadido real plantea interrogantes fundamentales sobre la sostenibilidad de los modelos actuales. La capacidad del sector para adaptarse determinará no solo la rentabilidad de las gestoras, sino también la calidad del asesoramiento que reciben millones de ahorradores españoles.

La inteligencia artificial aparece como una herramienta disruptiva que puede democratizar capacidades que antes solo estaban al alcance de los grandes jugadores, pero también plantea retos éticos y profesionales sobre el equilibrio entre automatización y juicio humano. Para el ciudadano medio, estas transformaciones deberían traducirse en productos financieros más personalizados, comisiones más competitivas y un asesoramiento de mayor calidad, aunque el camino hacia ese escenario todavía presenta incertidumbres significativas.

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