La economía estadounidense ha ofrecido este miércoles una imagen de fortaleza poco común en el contexto global actual. Los últimos datos macroeconómicos revelan un escenario prácticamente perfecto: la inflación se desacelera por debajo de las previsiones mientras el crecimiento económico supera las estimaciones iniciales. Esta combinación de factores llega en un momento especialmente delicado, marcado por tensiones geopolíticas y crisis energéticas derivadas del conflicto en Irán.
El deflactor del gasto en consumo personal subyacente (PCE), métrica preferida por la Reserva Federal para medir la evolución de los precios, se situó en agosto en el 3% interanual. Esta cifra quedó por debajo de las expectativas del mercado, que anticipaban un 3,3%. Además, el dato de julio experimentó una revisión a la baja de tres décimas, hasta el 3%. En términos mensuales, el indicador mostró un incremento del 0,2%, también inferior al 0,3% proyectado por los analistas. Aunque estos niveles todavía se encuentran considerablemente por encima del objetivo del 2% marcado por el banco central, la tendencia descendente representa un alivio significativo para los responsables de la política monetaria.
Revisión al alza del crecimiento económico
Paralelamente, la Oficina de Análisis Económico del Departamento de Comercio presentó la segunda y definitiva revisión del Producto Interior Bruto correspondiente al segundo trimestre del año. El ajuste resultó sustancial: del 1,5% anualizado inicialmente comunicado, la economía estadounidense creció realmente un 2,2% anualizado. Este dato cobra especial relevancia considerando las turbulencias económicas globales y demuestra la resistencia del tejido productivo norteamericano.
Dentro de este crecimiento destacan varios componentes fundamentales. El gasto en consumo personal, tradicionalmente el motor principal de la economía estadounidense que representa aproximadamente el 70% de la actividad, avanzó un 3,8% anualizado en el segundo cuarto, superando el 3,4% de la estimación previa. Las ventas finales a compradores privados nacionales alcanzaron un impresionante 4,6% anualizado, mejorando desde el 4,2% anterior y marcando su ritmo más vigoroso desde principios de 2023.
Inversión privada e infraestructura tecnológica
La inversión privada experimentó igualmente una notable mejora en las cifras revisadas, saltando del 2,7% al 4,6% anualizado. Este apartado resulta especialmente significativo en el contexto actual de expansión de infraestructuras para inteligencia artificial, sector que está impulsando considerablemente la economía estadounidense. La inversión en equipos creció un 13,4% anualizado, mientras que en bienes de propiedad intelectual se expandió un 9,2% anualizado, reflejando la apuesta decidida del sector empresarial por la modernización tecnológica.
Los datos más recientes publicados por la Oficina de Análisis Económico confirman esta tendencia positiva. El consumo real aumentó a un ritmo vertiginoso del 0,6% mensual en agosto. Aunque el crecimiento de los ingresos fue más moderado ese mes, con los ingresos disponibles reales sin variación, las revisiones al alza en los datos históricos revelan que los hogares estadounidenses mantienen un colchón financiero más robusto de lo estimado previamente. La tasa de ahorro cayó hasta el 4,1% en agosto, pero las correcciones sitúan esta cifra más de un punto porcentual por encima del 3% calculado inicialmente para julio.
Implicaciones para la política monetaria
Estos indicadores tienen consecuencias directas para las decisiones del banco central estadounidense. Las métricas del PCE reducen considerablemente las expectativas de que la Reserva Federal vuelva a subir los tipos de interés en su reunión de octubre. Los contratos de futuros sobre tipos de interés indican ahora que los operadores calculan una probabilidad cercana al 36% de que se produzca un nuevo endurecimiento monetario el próximo mes, cuando antes de conocerse los datos las posibilidades estaban en torno al 50%. Esta percepción más moderada sobre la política monetaria futura ha impulsado las bolsas y ha provocado un descenso en los rendimientos de los bonos del Tesoro, debilitando al dólar.
Stephen Brown, estratega de Capital Economics, valora positivamente las cifras publicadas. Según este experto, los datos muestran que las presiones inflacionarias subyacentes son ligeramente menos firmes de lo temido, lo cual respalda la visión de que la Reserva Federal mantendrá los tipos sin cambios en octubre. No obstante, Brown advierte que, dado que la actividad económica continúa siendo sólida y la revisión al alza de la tasa de ahorro ofrece una perspectiva más favorable para el consumidor, su firma mantiene la previsión de dos subidas adicionales de tipos en los próximos meses.
Fortaleza del mercado laboral
El mercado de trabajo estadounidense continúa demostrando su solidez. Los datos publicados por ADP este miércoles revelan que la creación de empleo en el sector privado aumentó en 90.000 puestos durante septiembre, el mayor incremento en tres meses y por encima de los 75.000 previstos. Más de la mitad de este crecimiento se concentró en los servicios de educación y salud, aunque también destacaron avances en ocio, hostelería, construcción y manufactura. Esta estabilidad laboral, combinada con un gasto de consumo robusto, ha permitido precisamente a la Reserva Federal concentrarse en combatir la inflación persistente.
De cara al tercer trimestre, otros indicadores conocidos este miércoles arrojan algo más de luz sobre el panorama económico. El déficit comercial se situó en 132.000 millones de dólares en agosto, dado que el incremento del 1,9% en las exportaciones fue compensado por un repunte del 5,5% en las importaciones. Según Brown, esto sugiere que el comercio exterior supondrá un lastre mayor para el PIB del tercer trimestre de lo anticipado. Sin embargo, matiza que se produjeron oscilaciones importantes en exportaciones e importaciones de suministros industriales, y aún no está claro si reflejaban movimientos en el oro, que la Oficina de Análisis Económico excluye de los cálculos del PIB.
En clave: Por qué importa
Esta combinación de datos económicos positivos refleja la capacidad de resistencia de la primera economía mundial ante un entorno internacional complejo. La moderación de la inflación sin sacrificar el crecimiento económico representa el escenario ideal que persigue cualquier banco central, conocido técnicamente como aterrizaje suave. Para los mercados financieros, estos datos reducen la incertidumbre sobre futuros movimientos agresivos de la política monetaria, lo que favorece a los activos de riesgo. Para los ciudadanos estadounidenses, significa que el poder adquisitivo podría estabilizarse mientras el empleo se mantiene robusto. No obstante, la persistencia de la inflación por encima del objetivo oficial del 2% indica que la batalla contra el encarecimiento de precios aún no está ganada, y cualquier sorpresa en los próximos datos, especialmente el informe de empleo de septiembre o el IPC del mes actual, podría alterar significativamente el rumbo de la política económica en los meses venideros.



