El selectivo español pulveriza la barrera de los 18.000 puntos y firma su mejor racha alcista en 20 años gracias a la solidez de sus empresas.
La bolsa española ha logrado sacudirse finalmente el estigma de ser el «farolillo rojo» del continente. Tras años de caminar a la sombra de sus homólogos europeos, el Ibex 35 ha conseguido una hazaña histórica al cierre de este inicio de 2026: equilibrar su rentabilidad acumulada con la del EuroStoxx 50 en el balance de las últimas dos décadas.
Este hito no es fruto de la casualidad, sino de una resistencia numantina. Al superar con solvencia la cota psicológica de los 18.000 enteros, el índice nacional se consolida en el podio de los mercados más rentables del siglo en Europa (siempre que se compare con índices de precios homólogos y no con el Dax alemán, cuya naturaleza técnica es distinta).
La clave de este «sorpasso» no reside en la especulación, sino en los fundamentos. Según los analistas de Alvarez & Marsal, el motor de esta escalada es la mejora real y tangible en los balances de las compañías españolas. No estamos ante una burbuja de valoraciones infladas, sino ante empresas que ganan más y mejor.
El optimismo en el parqué es tal que el Ibex encadena ya ocho meses de ascensos ininterrumpidos, una racha de constancia que no se veía desde el año 2006. Nombres propios como Inditex, que ha multiplicado su valor por diez en veinte años, junto a gigantes como Amadeus o Ferrovial, han sido los pilares que han sostenido esta transformación del mercado español en un activo de alto rendimiento.
Sin embargo, los expertos piden cautela frente a la euforia. Aunque la tendencia es alcista y «sin fisuras» por encima de los 17.500 puntos, analistas como Joan Cabrero advierten que el mercado no sube eternamente en línea recta. A esto se suma la vigilancia sobre los mercados de materias primas y metales preciosos, que históricamente han terminado afectando a las bolsas europeas con cierto decalaje.
En Clave: ¿Por qué es un momento histórico?
Este cierre de brecha con Europa marca el fin de una era de infravaloración para los activos españoles. El hecho de que el Ibex 35 lidere el crecimiento europeo en 2026 demuestra que la composición del índice, antes castigada por su dependencia bancaria o energética, ha encontrado un equilibrio robusto en sectores de valor añadido y tecnología. Para el inversor, el mensaje es claro: la bolsa española ya no es un mercado de segunda, sino un competidor de élite que ha recuperado el terreno perdido durante una generación.



