La nueva medida fiscal busca incentivar el arrendamiento, pero expertos dudan de su impacto real en los mercados más restrictivos.
La reciente Ley de Vivienda trajo consigo una novedad fiscal significativa: la posibilidad de que los propietarios que alquilen sus inmuebles obtengan una deducción del 100% en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Esta medida, que entró en vigor el 1 de enero de 2024, tiene un claro objetivo: revitalizar el mercado del alquiler, especialmente en las llamadas «zonas tensionadas», donde la oferta es escasa y los precios están disparados. Sin embargo, la efectividad de este incentivo ya está generando debate entre los expertos del sector inmobiliario y los asesores fiscales.
La deducción del 100% se aplica bajo condiciones específicas. No es una norma general, sino que está pensada para aquellos propietarios que firmen nuevos contratos de arrendamiento en zonas declaradas tensionadas, siempre y cuando el precio del alquiler se reduzca al menos un 5% respecto al contrato anterior. Además, existen otras deducciones menos ambiciosas, como un 90% si se alquila por primera vez a jóvenes de entre 18 y 35 años, o un 70% si el inquilino es una administración pública o una entidad sin ánimo de lucro. La deducción general para nuevos contratos es del 50%.
A pesar del aparente atractivo de la deducción máxima, la mayoría de los analistas coinciden en que el impacto real será limitado en las zonas más conflictivas del mercado de alquiler. La razón principal radica en las estrictas regulaciones de control de precios y el tope a los aumentos anuales que la propia Ley de Vivienda impone en estas áreas. Para un propietario, la rentabilidad de reducir el precio un 5% para acceder al 100% de deducción podría no compensar la pérdida de ingresos en un entorno donde ya se ve limitado para actualizar la renta al ritmo del mercado.
Muchos propietarios podrían considerar que las restricciones y la menor rentabilidad neta no justifican el esfuerzo, lo que podría desincentivar la puesta en alquiler de nuevas viviendas en estas zonas o, peor aún, mantenerlas vacías. La medida, aunque bienintencionada, se encuentra con la complejidad de un mercado ya muy regulado y con una falta estructural de oferta.
En Clave: La deducción del 100% en el IRPF para caseros es un claro intento de la administración por inyectar oferta en el mercado del alquiler. Sin embargo, su efectividad en las zonas tensionadas, donde la intervención del mercado es más profunda, parece limitada. La clave residirá en si los propietarios perciben un beneficio real más allá de la deducción, o si las restricciones de precios y las complejidades burocráticas terminan por anular el efecto deseado, manteniendo el problema de la escasez de vivienda en estas áreas. Solo el tiempo dirá si esta zanahoria fiscal es suficiente para mover la aguja del desequilibrio entre oferta y demanda.



