En un entorno marcado por la volatilidad, las valoraciones exigentes y la concentración del mercado en unas pocas compañías tecnológicas, el factor calidad —conocido como ‘quality’— está recuperando protagonismo en las carteras de inversión. Así lo defendieron diversos expertos del sector financiero durante un encuentro organizado por Amiral Gestion, donde se analizó por qué este estilo de inversión se convierte en un refugio y una oportunidad cuando los mercados atraviesan fases de cambio.
Borja Aguiar, director de ventas para Iberia de Amiral Gestion, destacó que históricamente el factor quality ha demostrado ser más resiliente que cualquier otro en fases de caída, además de presentar actualmente una oportunidad histórica desde el punto de vista de las valoraciones. La firma, especializada en renta variable desde 2003, ha evolucionado en los últimos años hacia un enfoque centrado en la calidad, alejándose de la simple búsqueda de valoración barata.
El quality se convierte en columna vertebral de las carteras
El desayuno reunió a representantes de A&G, Andbank y Creand Asset Management, quienes compartieron cómo están incorporando el factor calidad en sus respectivas estrategias. Álvaro Braceras, analista y selector de fondos en Andbank, explicó que si bien el quality siempre ha estado presente en sus carteras, ahora se ha convertido prácticamente en la columna vertebral de su estructura de inversión a tres o cinco años. Este cambio responde al comportamiento reciente de estos valores, sus valoraciones actuales y la necesidad de añadir un componente defensivo sin renunciar al crecimiento a largo plazo.
Por su parte, Silvia García Dorado, gestora de carteras en Creand Asset Management, señaló que el factor quality ocupa una parte nuclear en su estrategia de renta variable global, con un enfoque de largo plazo pero sin descuidar las valoraciones ni la validez de las tesis de inversión. Desde A&G, Santiago Royuela indicó que la entidad está valorando la incorporación de este estilo, aunque la implementación aún no se ha materializado plenamente debido a la preferencia de algunos clientes por mantenerse indexados ante el buen comportamiento del mercado estadounidense.
Valoraciones exigentes y oportunidades desapercibidas
Uno de los principales desafíos que enfrentan los inversores hoy es el doble dilema entre unas valoraciones muy exigentes en sectores como la inteligencia artificial y la existencia de oportunidades fuera de las tendencias más seguidas. García Dorado considera que, aunque los datos macroeconómicos y empresariales respaldan las cotizaciones actuales, es fundamental prestar atención a si las tecnológicas podrán monetizar las enormes inversiones que están realizando. En su opinión, la clave está en mantener activos de calidad con fundamentales sólidos que permitan aprovechar episodios de volatilidad.
Santiago Royuela defendió un análisis detallado que vaya más allá de métricas tradicionales como el PER (ratio precio-beneficio), aunque reconoció que el mercado actual presta mucha atención a estos parámetros. Destacó el PEG (ratio que relaciona precio con crecimiento de beneficios) como herramienta útil, señalando que actualmente se encuentra en mínimos históricos. Sin embargo, advirtió que las previsiones pueden fallar y que la responsabilidad principal de los gestores es preservar el patrimonio a largo plazo.
Desde Andbank, Braceras puso el foco en el impacto de la inflación sobre las valoraciones. La persistencia de la inflación en servicios y salarios ha cambiado las referencias para evaluar el crecimiento y los flujos de caja futuros. Aunque la inflación no es necesariamente negativa para la renta variable, sí incorpora mayor volatilidad y cambia las reglas del juego.
Definiendo el factor quality: más allá de las métricas
Pero, ¿qué significa realmente invertir en calidad? Para los expertos reunidos, se trata de identificar negocios con ventajas competitivas sostenibles, capaces de mantener su rentabilidad frente a nuevos competidores. Royuela enfatizó la importancia de los elevados retornos sobre el capital empleado (ROCE), aunque matizó que esa rentabilidad puede erosionarse si no existe una ventaja competitiva duradera que proteja el negocio.
García Dorado coincidió en buscar compañías difíciles de replicar, con balances saneados, robustos y una elevada generación de flujos de caja. Aunque estas empresas suelen cotizar con una prima, consideró que las valoraciones actuales no son especialmente exigentes y defendió un enfoque de largo plazo, revisando con frecuencia la validez de cada tesis de inversión.
Braceras amplió la definición al señalar que la calidad no puede reducirse a una lista estática de características. Más allá del balance, el endeudamiento o la fortaleza de las marcas, es necesario evaluar cómo evoluciona la ventaja competitiva y si puede verse amenazada por la disrupción tecnológica. Precisamente, la incertidumbre sobre el impacto de la inteligencia artificial podría explicar parte del descuento con el que cotizan algunas compañías de calidad.
El enfoque de Amiral Gestion: moats económicos y active share
Borja Aguiar explicó la aproximación concreta de Amiral Gestion al factor quality a través de su fondo Sextant Quality Focus, que se concentra en compañías de alta calidad mediante un análisis basado en la identificación de fosos económicos (‘moats’). La gestora busca empresas que cuenten con al menos una de estas cuatro barreras de entrada: activos intangibles e imagen de marca (elemento que consideran clave), efecto red, costes fijos elevados y costes de cambio que disuadan a los clientes de migrar a la competencia.
Además del análisis de las barreras competitivas, la firma se centra en el crecimiento a largo plazo de los negocios y en la calidad del equipo directivo, evaluada por su asignación del capital. Buscan negocios con ingresos recurrentes y previsibles, baja deuda y potencial de crecimiento. Un elemento diferenciador de su filosofía es la atención a las valoraciones, lo que ha provocado históricamente una rotación más alta que sus competidores y un elevado active share (porcentaje de la cartera que difiere del índice de referencia).
Como ejemplo, Aguiar citó a Games Workshop, propietaria de la marca Warhammer, destacando su espectacular propiedad intelectual y potencial de crecimiento. Este enfoque en la valoración también ha llevado a la estrategia a reincorporar ideas quality tradicionales como Hermès, L’Oreal, LVMH o Visa, aprovechando correcciones de precio en compañías más alejadas del sector tecnológico que presentan valoraciones muy atractivas.
En clave: Por qué importa
El resurgimiento del factor quality como estrategia de inversión responde a una necesidad práctica: en un mercado cada vez más concentrado en un puñado de valores tecnológicos con valoraciones exigentes, los inversores buscan protección sin renunciar al crecimiento. Las compañías de alta calidad, con ventajas competitivas sostenibles y balances sólidos, ofrecen esa combinación de defensa y oportunidad que resulta especialmente valiosa cuando aumenta la incertidumbre.
Para el inversor medio, esto significa que su asesor financiero podría estar reorientando parte de su cartera hacia empresas con negocios más predecibles, menos deuda y mayor capacidad para generar caja de forma consistente. Estas compañías, que van desde marcas de lujo consolidadas hasta negocios con fuertes barreras de entrada en sus sectores, históricamente han demostrado mayor resistencia en fases de turbulencia. La conclusión de los expertos es clara: invertir en calidad puede no ofrecer las ganancias espectaculares de algunas apuestas tecnológicas, pero aumenta significativamente la probabilidad de acertar a largo plazo.



