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Los asesores financieros apuestan por mantener la renta variable pese a los máximos históricos

Los mercados bursátiles atraviesan un momento excepcional que plantea interrogantes sobre la estrategia a seguir. El selectivo español ha alcanzado recientemente la barrera psicológica de los 20.000 puntos por primera vez en su historia, mientras que los principales índices europeos también cotizan en niveles nunca antes vistos. El EuroStoxx se sitúa en torno a los 6.470 puntos, el Dax alemán ronda los 26.100 y el Cac 40 francés los 8.660 puntos. Al otro lado del Atlántico, Wall Street mantiene su trayectoria alcista con el S&P 500 y el Dow Jones acumulando revalorizaciones cercanas al 13% en lo que va de ejercicio.

La mayoría de los profesionales mantiene su estrategia

Ante este escenario de euforia bursátil, una encuesta realizada por elEconomista.es junto con EFPA (Asociación Europea de Asesores Financieros) a 245 profesionales del sector revela una postura mayoritariamente conservadora. Los datos muestran que el 69,8% de los asesores consultados mantendrá sin cambios su exposición a renta variable durante el segundo semestre del año. Únicamente el 11% de los expertos contempla reducir el peso de las acciones en las carteras que gestionan, mientras que un 12,8% incluso planea incrementar su presencia en este activo.

Respecto al mercado español específicamente, que acumula una subida del 15% en el año convirtiéndose en uno de los más alcistas de Europa, las opiniones están más divididas. El 54,4% de los profesionales mantendrá su ponderación en renta variable española frente a otros mercados, pero el 31% la reducirá y solo el 14,6% aumentará su apuesta por las cotizadas nacionales. Esta cautela selectiva contrasta con la confianza general en el activo bursátil como clase de inversión.

Los beneficios empresariales impulsan la confianza

La temporada de resultados corporativos está proporcionando argumentos sólidos para esta confianza en la renta variable. De las 305 compañías analizadas por Bloomberg que ya han publicado sus cuentas, más del 31% ha superado las expectativas del consenso de analistas. Esta tasa de sorpresa positiva, que mide la diferencia entre las previsiones y los datos reales, demuestra que el crecimiento de los beneficios empresariales continúa siendo el principal fundamento detrás de las subidas bursátiles, más allá de consideraciones especulativas o de valoración.

Caroline Gauthier, corresponsable de renta variable en Edmond de Rothschild AM, describe lo que denomina una «revolución silenciosa» en la bolsa europea. Con una rentabilidad próxima al 10% en el primer semestre, la renta variable del Viejo Continente ha mostrado una resistencia notable pese a un entorno macroeconómico complejo marcado por el conflicto en Oriente Medio. Según esta experta, esta fortaleza se explica por una ola de inversiones empresariales (capex) de magnitud inédita en décadas, que está afectando simultáneamente a múltiples sectores. La inteligencia artificial, la electrificación, las infraestructuras y la defensa emergen como los grandes catalizadores que están dinamizando la actividad de numerosas compañías cotizadas.

Tensiones geopolíticas y presión sobre los tipos de interés

El contexto macroeconómico del ejercicio ha estado marcado por la guerra en Irán, que ha reavivado las presiones inflacionistas. El petróleo ha superado en múltiples ocasiones la barrera de los 100 dólares por barril durante marzo, abril, mayo y julio, aunque recientemente ha retrocedido por debajo de los 80 dólares. Esta volatilidad energética mantiene en alerta a los bancos centrales, que podrían verse obligados a aplicar más subidas de tipos de interés de las inicialmente previstas para el año.

La Reserva Federal estadounidense mantuvo sin cambios el precio del dinero en su reunión de julio, tras haberlo elevado en junio. Los mercados anticipan una nueva alza en septiembre y no descartan otra adicional en diciembre. Por su parte, el Banco Central Europeo implementó en junio su primera subida de tipos en casi tres años, elevándolos un 0,25% hasta el 2,25%. En su encuentro del 23 de julio los mantuvo estables, aunque se espera un nuevo incremento para septiembre.

El mercado de deuda también registra movimientos

La combinación de tensiones inflacionistas y expectativas de nuevas subidas de tipos ha provocado movimientos significativos en el mercado de renta fija. La rentabilidad del bono alemán alcanzó máximos de 2011, mientras que el francés llegó a ofrecer un retorno del 4%. Ante esta situación, la encuesta revela que el 69,8% de los asesores financieros recomienda mantener sin cambios la exposición a renta fija durante los próximos seis meses. Un 12,8% la aumentaría y un 17,4% la reduciría, reflejando posturas más diversas que en el caso de la renta variable.

En clave: Por qué importa

Esta encuesta refleja una paradoja interesante: pese a que los mercados cotizan en máximos históricos, momento en el que tradicionalmente aumenta el nerviosismo inversor, los profesionales del asesoramiento financiero mantienen una confianza sólida en la renta variable. Su estrategia mayoritaria de no reducir exposición sugiere que consideran que los fundamentales empresariales, especialmente el crecimiento de beneficios, justifican las valoraciones actuales. Para el pequeño inversor, esto implica que las caídas por pánico o por toma de beneficios masiva no parecen probables a corto plazo según la visión profesional, aunque la prudencia selectiva sobre ciertos mercados nacionales invita a diversificar geográficamente. La lección es clara: en momentos de euforia, los expertos miran más a las cuentas de resultados que a los gráficos de cotización.

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