Los mercados de materias primas atraviesan una etapa marcada por la incertidumbre geopolítica y la volatilidad financiera. El mes de marzo dejó patente cómo el conflicto entre Estados Unidos e Irán ha impactado directamente en el comportamiento de los metales preciosos, especialmente el oro, que tras un rally histórico mostró una clara tendencia negativa antes de recuperarse parcialmente al final del periodo.
El anuncio del alto el fuego provocó un rebote intradía del oro del 2,5%, evidenciando que, pese a ciertos avances diplomáticos, la inquietud sobre la evolución del conflicto permanece latente. Esta situación ha puesto de manifiesto el papel tradicional del oro como activo refugio en momentos de crisis, aunque su comportamiento actual desafía algunas correlaciones históricas y abre interrogantes sobre su evolución futura.
El papel de la energía en los costes de producción
La inestabilidad en el Golfo Pérsico no solo alimenta la aversión al riesgo entre los inversores, sino que también impulsa los precios del petróleo y el gas natural. Dado que la energía representa un componente fundamental en la producción de metales, el encarecimiento de estos insumos eleva los costes marginales de producción, lo que a largo plazo sostiene incentivos para que los precios de los metales se mantengan elevados.
Según Daniel Lurch, gestor de carteras en J. Safra Sarasin Sustainable AM, las tensiones geopolíticas actúan como catalizador de interrupciones en las cadenas de suministro de metales críticos. China controla el procesamiento de 19 de los 20 metales esenciales para la transición energética verde, una posición estratégica que ha utilizado en disputas diplomáticas anteriores. Esta concentración ha llevado a múltiples países a invertir en asegurar el suministro de materiales estratégicos, necesarios tanto para nuevas tecnologías como para la industria de defensa.
Dinámicas del mercado del oro: más allá de las correlaciones tradicionales
Los fondos cotizados (ETFs) especializados en oro vendieron aproximadamente 1,1 millones de onzas la semana pasada, reflejando la cautela predominante en el sector. Regina Hammerschmid, gestora de carteras de materias primas en Vontobel, destaca que la continua incertidumbre y la aversión al riesgo están determinando las estrategias de negociación actuales.
Matthew Michael, analista de materias primas en Schroders, subraya la complejidad de predecir el precio del oro debido a su naturaleza dual como metal precioso y como divisa. El metal amarillo ha experimentado una revalorización del 65% en el último año, rompiendo las correlaciones históricas con el crecimiento de la oferta monetaria. Históricamente, el oro se revalorizaba a una tasa anualizada cercana al 10%, vinculada al aumento de la masa monetaria. Sin embargo, el patrón actual muestra una clara desviación de esta tendencia.
Para Michael, incluso con correcciones normales, el oro continuará revalorizándose durante 2026 sin generar una burbuja especulativa. Los fundamentos subyacentes siguen siendo sólidos: la falta de confianza en el sistema monetario, las preocupaciones por la confiscación de activos, la tendencia hacia la desglobalización y las dudas sobre la autonomía de los bancos centrales impulsan la demanda del oro como activo de reserva.
Punto de entrada atractivo tras la corrección
Sara Niven, gestora del Aberdeen Global Balanced Growth Fund, recuerda que el repunte de los precios del petróleo, la revalorización al alza de los tipos de interés y el fortalecimiento del dólar han actuado como factores negativos para el oro. Además, surgieron especulaciones sobre posibles ventas de reservas de oro por parte de algunos bancos centrales para obtener liquidez, especialmente en Turquía.
Estos factores aparecieron cuando el oro cotizaba un 25% por encima de su media móvil de 200 días, lo que hizo predecible un retroceso desde niveles tan elevados. Sin embargo, con una caída cercana al 20% desde el inicio del conflicto, el punto de entrada resulta cada vez más atractivo para inversores con visión de largo plazo. Niven señala que aunque la valoración parece más favorable, el impacto inicial del conflicto ha generado un endurecimiento de las condiciones financieras, por lo que considera prematuro aumentar significativamente la exposición al metal.
Otros metales en el radar: aluminio, cobre y litio
Más allá del oro, otros metales presentan perspectivas interesantes. El aluminio muestra tendencias alcistas a medida que se agrava la crisis energética. En el sector agrícola, la escasez de fertilizantes ante el incremento del uso de biocombustibles impulsa la demanda de productos agrícolas al alza.
El cobre se perfila como una de las opciones más atractivas dentro de los metales para este año, según Michael. La demanda global permanece resistente, impulsada por el crecimiento económico y el desarrollo de la inteligencia artificial, con una demanda particularmente fuerte en sectores críticos como la electrónica. El crecimiento de la demanda supera al de la oferta, que apenas logra sobrepasar el 1,5% anual debido a la reducción de la ley del mineral y los largos plazos de entrega.
En cuanto al litio, la Agencia Internacional de la Energía prevé que la demanda se multiplique por cuatro hasta 2040. El riesgo de sustitución es bajo debido a su densidad energética única. Mientras tanto, la oferta actual está limitada por el cierre temporal de minas de alto coste y la reducción de la inversión de capital.
La plata: volatilidad y operaciones especulativas
La plata, que registró una subida cercana al 150% en 2025 superando los 120 dólares por onza, presenta un panorama diferente. Su alta volatilidad atrae operaciones especulativas a través de fondos cotizados apalancados, pero también la hace propensa a caídas pronunciadas debido a la realización de ganancias. Lurch comenta que los altos niveles actuales no se consideran sostenibles a largo plazo, mientras que el oro probablemente mantendrá una rentabilidad superior.
En clave: Por qué importa
El comportamiento de los metales preciosos refleja las tensiones geopolíticas globales y la búsqueda de refugio por parte de los inversores en tiempos de incertidumbre. La concentración de la producción de metales críticos en China y las interrupciones en las cadenas de suministro plantean desafíos estratégicos para las economías occidentales, que buscan asegurar el acceso a materiales esenciales para la transición energética y la industria tecnológica.
Para los ahorradores e inversores, comprender estas dinámicas resulta fundamental en la planificación financiera a largo plazo. Los metales preciosos, especialmente el oro y el cobre, ofrecen oportunidades de diversificación en carteras orientadas a la preservación de capital y la protección contra la inflación. Sin embargo, la volatilidad inherente a estos activos requiere un enfoque prudente y una evaluación constante del contexto macroeconómico y geopolítico.



