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Los mercados globales repuntan tras el alto el fuego temporal entre Estados Unidos e Irán

En menos de un día, los mercados financieros han experimentado un giro espectacular. Tras valorar un posible escenario de crisis geopolítica extrema, las principales plazas bursátiles amanecieron con subidas generalizadas. El índice alemán DAX registró alzas cercanas al 5%, mientras que el FTSE 100 británico avanzó aproximadamente un 2%. Paralelamente, los futuros del petróleo se desplomaron alrededor de un 14%, situando el barril de brent de nuevo por debajo de los 100 dólares, cotizando en torno a los 94 dólares.

El índice del dólar estadounidense retrocedió cerca de un 1%, lo que permitió que el par euro/dólar recuperara el nivel de 1,17 por primera vez desde el estallido del conflicto. Este cambio radical en el sentimiento inversor responde directamente al anuncio de un alto el fuego temporal entre Estados Unidos e Irán, que ha reducido significativamente el riesgo energético que preocupaba a los operadores.

El acuerdo y su impacto inmediato en los mercados

El elemento central del acuerdo hace referencia a una «apertura total, inmediata y segura del estrecho de Ormuz», aunque los detalles específicos sobre su implementación aún están por definirse. Según Ray Sharma-Ong, subdirector global de Soluciones Personalizadas Multiactivos de Aberdeen Investments, los mercados no requieren certeza absoluta para recuperarse. La simple reducción del riesgo de escalada a corto plazo suele ser suficiente para desencadenar una rápida revalorización de los activos, incluso cuando persisten incertidumbres a largo plazo.

Matthew Ryan, jefe de Estrategia de Mercado en Ebury, resume la situación actual con una palabra: alivio. No obstante, advierte que la atención ahora se desplaza hacia las próximas negociaciones críticas entre ambas naciones. La pregunta fundamental es si estas conversaciones conseguirán establecer una paz duradera o si el cese al fuego del martes simplemente ha pospuesto el problema. Ryan señala que los participantes del mercado no se comprometerán completamente con operaciones de riesgo hasta que se alcance un acuerdo permanente, ya que el dólar todavía se cotiza aproximadamente un 1% por encima de los niveles previos al conflicto.

Patrones históricos y perspectivas de recuperación

Sharma-Ong encuentra paralelismos con movimientos anteriores del mercado. Recuerda que el 9 de abril de 2025, el S&P 500 se disparó un 9,5% en una sola sesión después de que la administración Trump anunciara una pausa de 90 días en los aranceles recíprocos. En aquel momento, las incertidumbres también eran considerables, pero la eliminación del riesgo extremo fue suficiente para provocar un fuerte repunte. En los meses siguientes, los mercados superaron los máximos anteriores.

El experto de Aberdeen proyecta que el repunte será especialmente pronunciado en el norte de Asia. Espera que los fundamentales económicos, y no la geopolítica, vuelvan a liderar los mercados si la prima de riesgo geopolítico se desvanece. Los mercados bursátiles asiáticos más dependientes de las importaciones de petróleo —particularmente Corea, Taiwán y Japón— probablemente se recuperarán con mayor rapidez, ya que están más expuestos a las fluctuaciones de los precios energéticos y al sentimiento de riesgo global.

Impactos macroeconómicos y política monetaria

Desde la perspectiva del inversor, Michaël Nizard, responsable de Multiactivos y Overlay en Edmond de Rothschild AM, considera que la cuestión esencial será evaluar los impactos macroeconómicos, especialmente sobre el crecimiento, la inflación y la dinámica de la política monetaria. Aunque el riesgo de recesión aún no es inminente, los efectos serán claramente perceptibles en la eurozona. Este shock geopolítico funciona como un shock de oferta energética que reaviva las presiones inflacionistas globales y afecta directamente al crecimiento.

El aumento de los precios del petróleo y el gas resulta especialmente perjudicial para Europa, cuya industria mantiene una fuerte dependencia de estos recursos, lo que incrementa el riesgo de pérdida de competitividad. Sin embargo, Nizard considera que el contexto actual difiere del de 2022, cuando la economía mundial enfrentaba simultáneamente un shock de oferta y un exceso de demanda vinculado al ahorro acumulado durante la pandemia y a los amplios estímulos fiscales gubernamentales. El mercado laboral no está sometido a la misma tensión severa que entonces.

Por estas razones, Nizard estima que los bancos centrales deberían actuar con prudencia y evitar una sobrerreacción al repunte de la inflación en los próximos meses. El menor riesgo de errores de política monetaria actuará como un viento de cola para los activos de riesgo, tanto en renta variable como en el mercado de deuda corporativa.

La situación energética y las cadenas de suministro

Christian Gattiker, Head of Research de Julius Baer, apunta que los mercados energéticos podrían haber superado el pico del shock de oferta. En su análisis, los precios ya habían alcanzado niveles económicamente dañinos, lo que suele activar dinámicas de desescalada. Este alto el fuego llega precisamente cuando los mercados energéticos ya mostraban señales iniciales de estabilización.

Norbert Rücker, Head Economics and Next Generation Research en Julius Baer, destaca que incluso en el punto álgido de las tensiones, el escenario nunca fue el de una interrupción total del suministro, sino más bien el de una apertura parcial y cambiante. Los flujos de transporte a través del Estrecho de Ormuz han seguido aumentando, apoyados por rutas protegidas por Irán y una mayor participación internacional. Aunque todavía están por debajo de los niveles previos al conflicto, estos flujos —junto con canales alternativos de exportación— han mitigado el shock de oferta y han dado margen de ajuste a las cadenas de suministro energético.

Desde Fidelity International, sin embargo, advierten que es poco probable que los mercados energéticos vuelvan rápidamente a niveles de precios previos al conflicto, ya que probablemente se mantengan primas geopolíticas permanentes. Trabajan sobre el supuesto de que el brent cotizará en torno a los 85 dólares durante el resto del año. Además, los riesgos para las cadenas de suministro más allá de los mercados energéticos implican que este shock no desaparecerá de forma inmediata, sintiendo este impacto con mayor intensidad en Asia, seguida de Europa. Estados Unidos, a pesar de estar relativamente aislado del impacto directo, también sufrirá las consecuencias del shock macroeconómico global.

En clave: Por qué importa

Todo el optimismo actual viene acompañado de una advertencia crucial: el riesgo y la volatilidad no han desaparecido totalmente. Gattiker señala que el alto el fuego encaja bien en el patrón establecido de crisis geopolíticas, donde una fase intensa de escalada crea las condiciones para una eventual salida. Aunque la geopolítica en Oriente Medio seguirá latente, se espera que los mercados energéticos se desacoplen gradualmente del ruido político, reduciendo el riesgo de un shock macroeconómico sostenido. No obstante, los inversores deben ser cautelosos al interpretar esto como una resolución definitiva, ya que el conflicto continúa siguiendo un patrón de escaladas rápidas, pausas tácticas y renovadas tensiones.

Los expertos coinciden en que la durabilidad del alto el fuego y de cualquier acuerdo condicional será cuestionable. Existe cierto escepticismo sobre si Estados Unidos o Israel aceptarán las condiciones de 10 puntos propuestas por Irán, especialmente porque se ve poco probable que EE.UU. ponga fin a su presencia militar en el Golfo. Michael Langham, economista de Aberdeen Investments, explica que si se mantiene el alto el fuego y se alcanza algún acuerdo que permita reabrir el estrecho, el impacto económico mundial resultará gestionable. En tal caso, los bancos centrales podrían retomar la trayectoria que seguían antes del conflicto, centrándose más en el impacto sobre el crecimiento si los precios de las materias primas se normalizan rápidamente.

Fidelity International añade una reflexión final: el resultado más probable sigue siendo una resolución desordenada, con primas de riesgo geopolítico que probablemente se mantendrán en los días posteriores. Los riesgos de cola siguen siendo elevados, con el peligro activo de que las partes continúen teniendo incentivos para escalar de nuevo con el objetivo de desescalar, lo que conlleva claros riesgos asimétricos. Mientras tanto, el estrés de mercado sigue siendo claramente visible en algunos canales, lo que obliga a los inversores a mantener la cautela pese al repunte actual.

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