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Respiro para los hogares: la inflación cae al 2,3% en enero y marca su nivel más bajo en siete meses

El IPC sorprende a la baja al moderarse una décima más de lo esperado, impulsado por el descenso en los precios de la energía.


La economía española comienza el año 2026 con una noticia positiva para el bolsillo de los ciudadanos. Según los datos definitivos publicados este mes de febrero, el Índice de Precios de Consumo (IPC) se situó en enero en el 2,3% interanual. Esta cifra no solo mejora las previsiones iniciales de los analistas, que esperaban un comportamiento algo más rígido de los precios, sino que representa el nivel de inflación más bajo registrado en el país desde el pasado mes de junio.

Esta moderación, que ha avanzado una décima más de lo proyectado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), supone un alivio significativo tras un periodo de tensiones inflacionistas que han mermado el poder adquisitivo de las familias. La contención de los precios energéticos y una evolución más suave de lo previsto en los alimentos frescos han sido los motores principales que han permitido esta desaceleración al cierre del primer mes del año.

La energía y los servicios dictan el ritmo El comportamiento de los carburantes y la electricidad ha sido determinante para que el dato final se haya desviado a la baja respecto a la estimación previa. A diferencia de lo ocurrido en eneros anteriores, donde las revisiones de tarifas solían presionar al alza, en 2026 la estabilidad del mercado mayorista de energía ha permitido que la cuesta de enero sea menos pronunciada para los consumidores.

Por su parte, la inflación subyacente —aquella que excluye los elementos más volátiles como la energía y los alimentos no elaborados— también ha mostrado señales de enfriamiento, aunque a un ritmo más pausado. Esta tendencia sugiere que las presiones de costes que afectaban a la cadena de producción se están disipando gradualmente, permitiendo que el índice general se acerque cada vez más al objetivo del 2% marcado por las autoridades monetarias europeas.

Impacto en la política monetaria La moderación del IPC al 2,3% coloca a España en una posición ventajosa dentro de la eurozona. Mientras otros países de la región todavía luchan con tasas superiores, la economía nacional consolida una senda de normalización de precios. Este escenario es fundamental para la competitividad de las empresas españolas, ya que un menor diferencial de inflación con respecto a nuestros socios comerciales favorece las exportaciones y el turismo.

Los expertos señalan que, de mantenerse esta tendencia en el primer trimestre, el consumo interno podría reactivarse con mayor fuerza. La percepción de una inflación «controlada» reduce la incertidumbre y fomenta la inversión privada, elementos clave para sostener el crecimiento del PIB previsto para este ejercicio.

En Clave: Por qué importa El dato de enero es mucho más que una cifra estadística; es la confirmación de que la fase de «inflación desbocada» ha quedado atrás. Que el IPC se sitúe en el 2,3% permite al Banco Central Europeo (BCE) trabajar con un margen de maniobra más amplio de cara a futuras bajadas de tipos de interés, lo que beneficiaría directamente a los hipotecados y a la financiación empresarial. En definitiva, es la primera piedra para un 2026 de mayor estabilidad financiera, aunque el reto seguirá siendo trasladar esta caída de la inflación general a una bajada real y tangible en el precio final de los productos básicos de la cesta de la compra.

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