La convergencia entre la escasez digital y el refugio tradicional redefine las estrategias de inversión, impulsada por la regulación MiCA y A&G.
El panorama de la inversión en activos alternativos ha dado un giro definitivo este 2026. Lo que hace unos años se percibía como una apuesta especulativa para entusiastas de la tecnología, hoy se consolida como un pilar estructural en las carteras más sofisticadas. Según Román González, especialista de producto de A&G, el Bitcoin ha dejado de ser un instrumento de mero «trading» para convertirse en el complemento perfecto del oro, gracias a su naturaleza deflacionaria y a un marco regulatorio que finalmente aporta seguridad jurídica al sector.
Madurez institucional y el fin del pánico
Tras un inicio de año marcado por una corrección del 30% en los precios, el mercado de criptoactivos muestra signos de una madurez inédita. Para los expertos de A&G, este escenario de «pánico extremo» representa, paradójicamente, una oportunidad histórica para la acumulación. La institucionalización del mercado ha traído consigo una mayor profundidad y liquidez, reduciendo los tiempos necesarios para ejecutar operaciones y atrayendo a inversores que buscan valor a largo plazo.
González subraya que proyectos como Bitcoin y Ethereum ya no son satélites, sino ejes centrales. La volatilidad, aunque persistente, se entiende ahora bajo una nueva óptica: un activo descorrelacionado que puede potenciar el rendimiento de una cartera conservadora sin disparar su riesgo agregado si se mantiene en porcentajes prudentes, de entre el 1% y el 3%.
El impulso de la regulación MiCA
Uno de los motores fundamentales de esta transformación ha sido el reglamento MiCA (Markets in Crypto-Assets). Esta normativa ha despejado las dudas legales que frenaban a bancos y aseguradoras en España. Gracias a este paraguas jurídico, las entidades financieras han podido empezar a ofrecer criptomonedas de forma directa, dotando al ecosistema de una infraestructura profesional.
A pesar de que la regulación conlleva costes elevados y ciertas restricciones para proyectos emergentes, el balance es netamente positivo. La seguridad jurídica ha permitido que firmas como A&G Global Investors se posicionen como pioneras. Su fondo «Criptomonedas FIL», lanzado en 2023, ya gestiona unos 18 millones de euros, demostrando que existe un apetito real por productos gestionados con rigor y custodia segura.
Bitcoin vs. Oro: ¿Rivalidad o simbiosis?
La comparación entre el metal precioso y la criptomoneda reina es inevitable, pero desde A&G proponen una visión colaborativa. Si bien el oro cuenta con un historial de 5.000 años frente a los 15 de Bitcoin, las nuevas generaciones —especialmente los perfiles millennial y tecnológicos— ven en el activo digital propiedades de escasez incluso superiores.
Desde 2024, la emisión anual de Bitcoin se sitúa en torno al 0,8%, una cifra inferior a la tasa de extracción del oro. «Es el activo más escaso del planeta», afirma González. Esta característica lo convierte en una reserva de valor digital que no compite con el oro, sino que lo potencia. La recomendación es clara: si un inversor mantiene un 5% de oro estructural, no tiene sentido obviar al menos un 1% de Bitcoin en esa misma estrategia de protección.
Democratización mediante ETPs
Para responder a la demanda del cliente minorista, que a menudo quedaba fuera de los fondos profesionales, A&G se ha aliado con 21Shares para lanzar el Flexible Crypto ETP. Este producto de gestión activa permite rotar una cesta de activos digitales e incluso refugiarse en stablecoins hasta en un 30% en momentos de alta incertidumbre.
Este movimiento busca simplificar el acceso al mercado cripto a través de productos cotizados y regulados, eliminando las barreras técnicas de la custodia directa y ofreciendo el respaldo de gestores profesionales. El objetivo es que el inversor común pueda integrar estos activos con la misma naturalidad con la que adquiere acciones o bonos.
En Clave: Por qué importa
La validación de Bitcoin como «oro digital» por parte de gestoras tradicionales marca el fin de la era de la sospecha. No estamos ante una moda pasajera, sino ante la integración de la escasez algorítmica en la teoría moderna de carteras. La relevancia de esta noticia reside en que la descorrelación de las criptomonedas ofrece un «seguro» contra la inflación y la inestabilidad de los activos tradicionales. En un futuro cercano, la pregunta no será si tener o no Bitcoin, sino qué porcentaje de nuestra seguridad financiera reside en la inmutabilidad del código frente a la incertidumbre del mercado fiduciario.



