Solo cuatro naciones de Europa logran que la prestación estatal supere el gasto medio de sus jubilados
A pesar de la incertidumbre que rodea la sostenibilidad del sistema y la reciente agitación política por la revalorización de las prestaciones, España se mantiene como una anomalía positiva en el continente. Mientras en la mayor parte de Europa jubilarse implica una pérdida obligatoria de poder adquisitivo, en nuestro país la pensión media no solo alcanza para cubrir los gastos básicos, sino que arroja un ligero superávit del 3%.
Según el informe de DataPulse Research, España integra un selecto grupo junto a Polonia, Rumanía y la República Checa, siendo los únicos cuatro estados donde los ingresos públicos por jubilación superan el gasto anual estimado. En cifras concretas, la pensión media bruta española se sitúa en 19.844 euros, frente a un coste de vida promedio para mayores de 65 años de 19.349 euros.
El factor vivienda: escudo y vulnerabilidad
El análisis destaca que el 38% del presupuesto de los pensionistas en España se destina a la vivienda y suministros básicos. Aquí reside la clave de la estabilidad: el 80% de los jubilados españoles cuenta con vivienda en propiedad. Este factor actúa como un amortiguador crítico frente a la inflación; sin embargo, deja en una situación de extrema fragilidad al 20% restante que depende del alquiler.
Un escenario de contrastes en la UE
La realidad española contrasta drásticamente con las principales economías del bloque:
- Francia y Alemania: Aunque sus pensiones rondan los 19.000 euros, el elevado coste de vida (entre 24.000 y 26.000 euros) genera un déficit importante.
- Casos críticos: En países como Croacia, la pensión apenas cubre el 60% de lo necesario para subsistir, una brecha que se repite con fuerza en Eslovenia y Hungría.
En Clave
La posición de ventaja de España es real en términos macroeconómicos, pero esconde una brecha de vulnerabilidad. La suficiencia del sistema depende excesivamente de haber pagado una vivienda durante la vida laboral. En un contexto de envejecimiento poblacional —donde el 20% de los europeos ya supera los 65 años—, el reto de España no es solo mantener la cuantía de la pensión, sino proteger a los colectivos con rentas bajas y a aquellos sin activos inmobiliarios, quienes presentan riesgos de pobreza por encima de la media europea.



