El sistema de pensiones español continúa estableciendo nuevos récords en su gasto mensual. Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, la nómina de marzo alcanzó los 14.307,7 millones de euros, lo que representa un incremento del 6% respecto al mismo mes del año anterior.
Distribución del gasto y beneficiarios
Del total de la nómina mensual, las pensiones de jubilación absorben el 73,2% del presupuesto, con un desembolso de 10.474,4 millones de euros. Le siguen las prestaciones por viudedad, que suponen 2.280,4 millones, mientras que las de incapacidad permanente suman 1.329,8 millones. Las pensiones de orfandad y en favor de familiares completan el panorama con 184,7 y 38,3 millones respectivamente.
Evolución de las cuantías medias
La pensión media del sistema se situó en 1.367,4 euros mensuales, experimentando un aumento del 4,5% interanual. En el caso específico de la jubilación, que afecta a 6,7 millones de beneficiarios, la cuantía media alcanzó los 1.568,5 euros, un 4,4% más que en marzo de 2025. Las diferencias entre regímenes son notables: mientras la pensión media de jubilación del Régimen General es de 1.728,7 euros, los autónomos perciben una media de 1.057,6 euros.
Tendencias destacables en las nuevas jubilaciones
Un dato significativo es el incremento de las jubilaciones demoradas voluntarias, que ya representan el 12,8% de las nuevas altas, casi dos puntos más que a finales de 2025. La edad media de acceso a la jubilación se ha elevado hasta los 65,2 años, cuando en 2019 era de 64,4 años. Además, cerca de 13.000 personas se han acogido a la nueva modalidad de jubilación activa, que permite compatibilizar pensión y trabajo.
En clave: Por qué importa
El constante incremento del gasto en pensiones refleja varios factores estructurales de la sociedad española: el envejecimiento poblacional, la mejora de las prestaciones medias y la actualización de las pensiones conforme al IPC. El sistema debe hacer frente a estos desafíos mientras busca garantizar su sostenibilidad a largo plazo. Las nuevas tendencias, como el aumento de las jubilaciones demoradas y la jubilación activa, podrían ayudar a moderar el gasto futuro, pero el debate sobre la viabilidad del sistema continúa siendo uno de los grandes retos económicos del país.



