La gestora alcanza los 5.000 millones de euros en activos bajo gestión y vira hacia sectores defensivos ante la incertidumbre fiscal global.
El escenario de liquidez ilimitada y complacencia en los mercados está llegando a su fin. En el marco de su décimo aniversario, Dunas Capital ha anunciado un cambio de rumbo estratégico hacia la prudencia, priorizando la protección del patrimonio sobre la búsqueda de beneficios agresivos. Pese a venir de un 2025 boyante para la renta fija y variable, la firma ha decidido reducir su exposición al riesgo, ajustando la duración de sus activos y refinando su selección de valores en un entorno marcado por la volatilidad política en EE. UU. y el desequilibrio fiscal de las grandes potencias.
La gestora, que ya supervisa un patrimonio de 5.000 millones de euros (incluyendo activos alternativos), considera que el mercado actual presenta valoraciones excesivamente altas. Alfonso Benito, responsable de inversiones de la entidad, sostiene que en este ciclo «hay que arriesgar lo justo». Esta filosofía se traduce en un movimiento táctico en la renta fija hacia bonos de alta calidad y vencimientos a corto plazo, evitando las turbulencias que podrían sufrir los títulos con plazos más largos.
En cuanto a la renta variable, Dunas ha ejecutado cambios significativos:
- Adiós al sector bancario: Han liquidado posiciones en entidades como Santander, trasladando su interés por este sector exclusivamente al mercado de deuda.
- Rotación a defensivos: La apuesta se desplaza de las tecnológicas y la defensa hacia las utilities (Redeia, Iberdrola) y el sector salud.
- Auge de la IA con cautela: En lugar de entrar en la euforia tecnológica directa, prefieren beneficiarse del desarrollo de infraestructuras eléctricas necesarias para la inteligencia artificial.
- Salida estratégica en Defensa: Han reducido al mínimo su participación en Thales, argumentando que el precio actual ya refleja las expectativas futuras de gasto militar.
La firma también alerta sobre la «adicción a la deuda» de las economías desarrolladas. Según Francisco de Borja Gómez, director de análisis, el porcentaje de países desarrollados con una deuda superior al 100% del PIB ha pasado del 14% en 2004 al 42,9% actual. Con déficits en el G20 rondando el 5%, la gestora anticipa que los inversores exigirán mayores rentabilidades, lo que presionará a la baja el precio de los bonos a largo plazo.
En Clave
La estrategia de Dunas Capital es un síntoma claro de un cambio de ciclo macroeconómico. Tras una década donde los bancos centrales ejercieron de red de seguridad, entramos en una etapa de «selección natural» financiera. La relevancia de este movimiento reside en que no huyen del mercado hacia la liquidez, sino que buscan refugio en activos con flujos de caja previsibles y menor sensibilidad al ciclo político. Para el inversor particular, el mensaje es nítido: en 2026, la paciencia y el control del riesgo serán activos más valiosos que la propia audacia.



