El índice bursátil español afronta el mes de abril bajo la sombra de una creciente tensión geopolítica en Oriente Medio. Los enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán han paralizado el estrecho de Ormuz, punto neurálgico para el comercio mundial de petróleo, afectando directamente a las economías globales y generando volatilidad en los mercados financieros. Los inversores se preguntan si este mes, tradicionalmente favorable para las bolsas, podrá romper con el clima de incertidumbre heredado de marzo.
Un mes de marzo difícil que marca el inicio de abril
El Ibex 35 cerró marzo con una caída del 7,58%, su peor mes desde junio de 2022 y el primero en rojo en ocho meses. Aunque el retroceso fue menor que el de otros índices europeos como el Dax alemán (-10%), el Euro Stoxx 50 (-9,7%) o el CAC 40 francés (-9,4%), el impacto del conflicto ha sido evidente. Valores vinculados a sectores intensivos en energía, como ArcelorMittal, o dependientes del turismo y el combustible, como IAG, sufrieron las mayores pérdidas. En contraste, Repsol se erigió como la gran beneficiada gracias al repunte del precio del crudo, que superó los 100 dólares por barril.
El estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial, registra actualmente el paso de apenas siete u ocho barcos diarios frente a los 138 habituales. Con cerca de 2.000 embarcaciones varadas y 20.000 tripulantes en una situación que la ONU califica de sin precedentes en la era posterior a la Segunda Guerra Mundial, el riesgo de un shock energético global es real. Este escenario amenaza con generar estanflación en Europa y, en el peor de los casos, recesión en Estados Unidos.
Dos escenarios posibles para el mercado español
Los analistas del mercado manejan dos posibilidades. La primera contempla un cierre en falso del conflicto sin reapertura completa del estrecho de Ormuz, lo que prolongaría el problema en la cadena de suministro. Esto no solo afectaría al petróleo, sino también a fertilizantes y helio, con consecuencias directas sobre el precio de los alimentos y la industria de semiconductores. Desde Bank of America advierten de un escenario base de crisis estanflacionaria, con el crudo por encima de los 100 dólares durante todo el año incluso si el conflicto se resuelve pronto.
La segunda hipótesis, más optimista, plantea una desescalada que permita reabrir los flujos comerciales y reactivar sectores castigados como el industrial y el aeronáutico. Desde Lombard Odier señalan que su escenario base aún contempla un impacto macroeconómico contenido, aunque incorporan escenarios de riesgo con mayor duración e impacto. Por su parte, XTB mantiene la creencia de que la guerra concluirá sin daños económicos duraderos, aunque reconoce que el mercado exigirá pruebas concretas antes de reaccionar con optimismo.
Factores clave que condicionarán el comportamiento del Ibex 35
Además del conflicto geopolítico, otros elementos marcarán el devenir del selectivo español en abril. La temporada de resultados empresariales comenzará en la segunda quincena del mes, ofreciendo información crucial sobre la salud financiera de las compañías cotizadas. Asimismo, la política monetaria volverá a estar en el foco: el Banco Central Europeo podría verse obligado a subir tipos de interés ante el repunte inflacionario, con la inflación en la eurozona alcanzando el 2,5% en marzo, seis décimas más que en febrero, impulsada principalmente por el encarecimiento energético del 4,9%.
En Estados Unidos, la situación es diferente. Con la salida de Jerome Powell de la presidencia de la Reserva Federal, el nuevo liderazgo descarta por ahora un repunte sostenido de la inflación a largo plazo. Este contraste de políticas monetarias entre ambos lados del Atlántico podría generar movimientos dispares en los mercados.
Otro riesgo latente es el creciente problema del crédito privado, que ya afectó a los bancos españoles a finales de marzo. La interconexión de los mercados financieros globales podría extender este problema a otros sectores, ampliando la presión sobre el Ibex 35.
Valores a seguir según la evolución del conflicto
Si el conflicto se resuelve pronto, los valores más castigados en marzo podrían experimentar fuertes rebotes. Entre ellos destacan las acereras ArcelorMittal y Acerinox, intensivas en consumo energético y especialmente sensibles al precio del petróleo. ArcelorMittal, con cerca del 57% de su producción en Europa, ha sido particularmente golpeada. IAG también aparece como una de las compañías con mayor potencial de recuperación, dado que los costes de combustible representan alrededor del 25% de sus costes operativos totales.
Por otro lado, Banco Santander, penalizado por su exposición global y la incertidumbre geopolítica, podría recuperar terreno si la situación se normaliza. En cambio, si la crisis se prolonga, los expertos recomiendan mantener posiciones en valores defensivos y del sector energético. Iberdrola, Naturgy, Endesa, Enagás y Redeia (REE) se perfilan como opciones sólidas ante la volatilidad. En el ámbito renovable, Acciona, Acciona Energías Renovables y Solaria también podrían beneficiarse del impulso a las energías limpias ante la crisis del petróleo.
Repsol, líder del Ibex en lo que va de año gracias al repunte del crudo, sigue siendo el gran referente del sector energético español. Sin embargo, algunos analistas muestran cautela ante las fuertes subidas acumuladas, que han llevado al valor a niveles de sobrecompra. Aun así, firmas como Berenberg mantienen su confianza y estiman un potencial alcista de hasta el 20%.
En clave: Por qué importa
El mes de abril será decisivo para confirmar si el Ibex 35 puede recuperar el terreno perdido en marzo o si, por el contrario, el conflicto geopolítico y sus derivadas económicas continúan lastrando el rendimiento del selectivo español. La capacidad de los gobiernos para resolver la crisis en Oriente Medio, la respuesta de los bancos centrales ante la inflación y los resultados empresariales del primer trimestre serán las tres variables que determinarán el rumbo de los mercados en las próximas semanas. Los inversores deberán estar atentos tanto a las señales macroeconómicas como a los movimientos específicos de los valores más sensibles a estos cambios para aprovechar oportunidades en un entorno de alta volatilidad.



