Después de más de veinte años desde que la Ley de IIC contemplara esta posibilidad, los fondos de inversión españoles pueden por fin prestar sus valores. La Orden Ministerial ECM/1155/2025, aprobada en octubre del año pasado, ha corregido una anomalía regulatoria que situaba a España en clara desventaja frente al resto de Europa. Hasta ese momento, las gestoras domiciliadas en otros países de la Unión Europea utilizaban esta herramienta con normalidad, mientras que las españolas competían por el mismo ahorro sin poder acceder a esta fuente adicional de ingresos.
Cecabank ha sido pionera en España al crear una agencia especializada para desarrollar esta actividad, estrenándose con el primer programa junto a CaixaBank Asset Management. José Manuel Tassara, responsable de la Agencia de Securities Finance de Cecabank, destaca que la reforma era necesaria y llega bien diseñada, incorporando las salvaguardas que ya han demostrado su eficacia en otros mercados europeos. Sin embargo, advierte que la norma es solo el punto de partida y no la meta final.
Beneficios concretos para los partícipes de los fondos
El mecanismo del préstamo de valores permite que los fondos cedan temporalmente parte de sus activos a entidades financieras supervisadas, recibiendo a cambio una comisión y una garantía de mayor valor que la posición prestada. Lo importante es que el fondo conserva todos los derechos económicos de sus posiciones y los ingresos generados se incorporan directamente al patrimonio, beneficiando a todos los partícipes por igual.
Aunque nadie debe esperar rentabilidades espectaculares, se trata de una fuente adicional de ingresos recurrentes que ayuda a compensar costes operativos. En un mercado tan competitivo como el actual, donde cada punto básico cuenta, estos ingresos acumulados en el tiempo marcan diferencias significativas, especialmente en fondos indexados y carteras con posiciones estables.
Impacto positivo en la liquidez del mercado español
La entrada de las instituciones de inversión colectiva españolas en el mercado de préstamo de valores supone una inyección de oferta nueva, lo cual beneficia la liquidez general. A nivel global, existe un desequilibrio notable: aproximadamente 44 billones de dólares en activos prestables frente a solo 3 billones de dólares de demanda real. En España, el efecto será especialmente estructural, ya que hasta ahora la oferta prestable de valores españoles provenía principalmente de inversores internacionales, concentrados en las compañías de mayor capitalización.
Las gestoras españolas pueden extender esa oferta a empresas medianas y pequeñas del mercado local. Más oferta atrae actividad, facilita la creación de mercado y las coberturas, estrecha las horquillas de precios y mejora la formación de precios. Además, con la futura migración europea al ciclo de liquidación T+1 prevista para octubre de 2027, disponer de valores prestables será fundamental para reducir las operaciones fallidas y garantizar un funcionamiento más eficiente del sistema.
Lecciones de otros mercados y desafíos operativos
La experiencia internacional ofrece valiosas lecciones. En India, un modelo que obligaba a canalizar todas las operaciones a través de cámaras de compensación, con un universo reducido de valores elegibles y costes elevados, ha limitado gravemente el desarrollo del mercado. Por el contrario, en Arabia Saudí, tras la apertura regulatoria, el número de valores en préstamo se multiplicó rápidamente y la actividad se expandió mucho más allá de los grandes valores del índice principal.
Para España, la conclusión es clara: los contratos, garantías e infraestructura deben seguir los estándares internacionales, sin particularidades locales que obliguen a renegociaciones constantes con prestatarios globales. La norma española ha acertado al incorporar estos principios desde el inicio.
Sin embargo, poner en marcha un programa de préstamo de valores no es sencillo. Las gestoras deben superar varios obstáculos: gobierno interno con aprobación del consejo y comités de inversión, revisión jurídica exhaustiva de la documentación (el contrato marco GMSLA es estándar pero nuevo para muchos equipos legales españoles), actualización de las reglas de los fondos y preparación operativa completa. Este último aspecto incluye conciliaciones diarias, gestión de eventos corporativos, recuperación de valores para ejercer derechos políticos o vender posiciones, valoración de garantías y reporting regulatorio.
Incorporación gradual del sector y próximos pasos
Aunque de momento solo CaixaBank Asset Management ha activado esta operativa, se espera que más gestoras se incorporen de forma escalonada en los próximos trimestres. El ritmo de adopción dependerá del punto de partida de cada entidad: conocimiento previo del modelo, madurez de sus procesos operativos y capacidad para entender cómo se transfiere el riesgo y cómo se relaciona el colateral con la política de inversión de cada fondo.
Cecabank ha diseñado su agencia con documentación contractual que los prestatarios internacionales ya conocen, agentes triparty y procesos automatizados, precisamente para facilitar la entrada de nuevas gestoras. La elección de CaixaBank AM como primer socio responde a su compromiso con la innovación, su liderazgo en la industria y la relación previa que mantenían como depositario de sus fondos.
Asignaturas pendientes en el marco regulatorio
A pesar del avance conseguido, queda trabajo por hacer. Tassara señala que sería necesario extender este marco regulatorio a los fondos de pensiones y a las Entidades de Previsión Social Voluntaria (EPSV). En otros mercados europeos, los fondos de pensiones figuran entre los grandes prestamistas de valores, y su exclusión del marco español supone perder una importante fuente de oferta y de rentabilidad adicional para los futuros pensionistas.
En clave: Por qué importa
La autorización del préstamo de valores para fondos españoles corrige una desventaja competitiva de más de dos décadas que lastraba a las gestoras nacionales frente a sus competidoras europeas. Esta reforma no solo abre una nueva vía de ingresos para los partícipes, sino que fortalece la liquidez del mercado español, especialmente en valores de mediana y pequeña capitalización históricamente menos accesibles para prestatarios internacionales. En un contexto de presión sobre las comisiones de gestión y creciente competencia por el ahorro, esta herramienta se convertirá en un factor diferencial para mejorar la rentabilidad neta de los fondos. El verdadero reto ahora es operativo: las gestoras que consigan implementar programas eficientes y escalables aprovecharán antes las oportunidades de un mercado global con enorme demanda insatisfecha.



