La gestora internacional Lombard Odier ha presentado su informe más reciente sobre la evolución del sector filantrópico, titulado The Next [Gen] Chapter of Philanthropy. Este análisis, que recopila las respuestas de 260 individuos de alto patrimonio en Suiza, Singapur, Emiratos Árabes Unidos y Reino Unido, examina cómo las generaciones emergentes están redefiniendo las donaciones en un contexto de transferencia histórica de riqueza entre familias.
El documento identifica un patrón inesperado: aunque el 80% de los encuestados afirma que las distintas generaciones comparten valores fundamentales similares en materia de filantropía, los métodos y prioridades de los donantes más jóvenes marcan diferencias notables. Estos últimos muestran casi el triple de probabilidad de considerar el impacto medible como elemento prioritario (19% frente al 7% de las generaciones anteriores), y más del doble de inclinación hacia la innovación en sus estrategias de donación (27% versus 13%).
Profesionalización y datos como pilares del cambio
El panorama filantrópico atraviesa una paradoja significativa: mientras el volumen total de donaciones alcanzó cifras récord en 2025, el capital se concentra progresivamente en un grupo reducido de donantes. Esta concentración coincide con la transferencia generacional de patrimonio, lo que impulsa un enfoque más estructurado y basado en evidencias. Los filántropos jóvenes recurren cada vez más a herramientas analíticas y mecanismos diversos de donación, planteando exigencias superiores en cuanto a gobernanza, transparencia y resultados de largo plazo.
Esta transformación no implica una ruptura con los valores tradicionales, sino una actualización de los métodos para traducir esos principios en cambios concretos y medibles. La filantropía deja de ser vista como una actividad aislada para integrarse en la planificación patrimonial familiar, requiriendo asesoramiento más sofisticado que combine estructuras organizativas con ambiciones de mayor alcance.
Cuatro mercados, cuatro enfoques distintivos
El informe demuestra que no existe un modelo universal para la filantropía de nueva generación. Cada mercado analizado presenta particularidades derivadas de su cultura, tradiciones familiares y madurez institucional en el sector no lucrativo.
En Suiza, la filantropía evoluciona mediante refinamiento progresivo más que por transformación radical. Con una cultura de donación consolidada, el 50% de los encuestados identifica la integración de la filantropía en las estrategias de patrimonio familiar como el principal servicio que esperan de sus gestores.
Singapur combina sofisticación digital con apertura a la innovación: el 60% de los participantes prevé utilizar mecanismos de donación diferentes o novedosos en el futuro, reflejando una mentalidad experimental orientada a maximizar el impacto.
En los Emiratos Árabes Unidos, la filantropía mantiene raíces profundas en la fe, la familia y la responsabilidad humanitaria, pero los donantes buscan mayor estructura. Este mercado registra la demanda más alta de apoyo para desarrollar estrategias con indicadores clave de desempeño (57%), evidenciando una transición hacia la cuantificación del impacto.
El Reino Unido cuenta con una sólida tradición comunitaria, aunque reconoce cada vez más el valor de la colaboración. A pesar de que el 80% expresa interés en cooperar con otros filántropos, solamente el 8% lo hace en la práctica, revelando un potencial significativo para amplificar el impacto mediante alianzas estratégicas.
Implicaciones para la gestión patrimonial
Según Maximilian Martin, director global de filantropía del Grupo Lombard Odier, la filantropía afronta una contradicción aún no resuelta: aunque las donaciones totales alcanzan niveles históricos, la base de donantes se contrae rápidamente. En este escenario, la transferencia generacional vincula cada vez más la filantropía con debates amplios sobre sucesión, gobernanza y propósito familiar de largo plazo.
Los donantes más jóvenes no abandonan los valores heredados, sino que cuestionan cómo un enfoque más profesional puede transformar esos valores en impacto duradero y verificable. Esta evolución modifica el tipo de apoyo que las familias patrimoniales requieren de sus asesores, exigiendo un enfoque integral que articule estructuras organizativas con aspiraciones de alcance social.
En clave: Por qué importa
Este cambio generacional en la filantropía tiene consecuencias que trascienden el sector no lucrativo. La profesionalización de las donaciones y la exigencia de resultados medibles están elevando los estándares de las organizaciones benéficas, que deben adaptarse a donantes más informados y exigentes. Para las gestoras de patrimonio, esto representa una oportunidad de ampliar sus servicios más allá de la inversión tradicional, integrando asesoramiento filantrópico como componente estratégico de la planificación patrimonial familiar. La concentración de capital filantrópico en menos manos, combinada con un enfoque basado en datos, podría aumentar la eficacia de las intervenciones sociales, aunque también plantea interrogantes sobre equidad y acceso a recursos para organizaciones más pequeñas. El desafío consiste en canalizar esta mayor intencionalidad y profesionalismo hacia un impacto social más amplio y sostenible.



