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El dólar oscila entre la debilidad técnica y el respaldo de la Reserva Federal

Durante los primeros días de septiembre, el índice del dólar estadounidense ha experimentado una consolidación técnica que lo mantiene en la zona de los 98.80 a 99.10 puntos, por debajo del umbral psicológico de los 100 puntos. Esta situación se produce apenas días después de que la divisa tocara mínimos desde mayo, impulsada por las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal.

Factores determinantes del comportamiento del dólar

Según los analistas de mercado, el conflicto en el estrecho de Ormuz y las decisiones de política monetaria continúan siendo los motores principales que mueven el mercado de divisas. Ejemplo de ello fue el impacto inmediato de las declaraciones del presidente de la Fed, Kevin Warsh, durante el simposio de Jackson Hole, cuyo tono más restrictivo fortaleció nuevamente al billete verde. Esto ocurrió tan solo dos semanas después de que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtiera que las recompras del Tesoro estaban lastrando la moneda, lo que reavivó los temores sobre el control de la curva de rendimientos.

David A. Meier, economista de Julius Baer, cuestiona el concepto mismo de depreciación del dólar aplicado a esta situación. Según su análisis, la bajada forzada de los rendimientos nominales podría debilitar la divisa al desincentivar la entrada de capitales extranjeros. Una moneda más débil facilitaría, además, el objetivo político de reducir los desequilibrios comerciales. Ante este escenario, Julius Baer ha revisado sus previsiones para el par euro/dólar a 1,18 y 1,20 en horizontes de tres y doce meses, manteniendo una perspectiva bajista para la divisa estadounidense.

Desafíos estructurales frente a apoyos coyunturales

Stefan Rondorf, estratega senior de Allianz Global Investors, señala que el dólar podría encontrar respaldo a corto plazo gracias a las expectativas de nuevas subidas de tipos por parte de la Fed. Sin embargo, a nivel estructural, la divisa sigue enfrentando presiones significativas derivadas de los elevados déficits fiscales y el debate sobre la sostenibilidad de la deuda pública estadounidense. Las intervenciones no coordinadas del Tesoro en los mercados financieros también se perciben como un factor desfavorable para la moneda.

Para Diego Franzin, responsable de estrategia de carteras en Plenisfer (parte de Generali Investments), los acontecimientos recientes han demostrado que el panorama no está determinado únicamente por la política fiscal. El mensaje de Warsh en Jackson Hole, donde reafirmó la prioridad de controlar la inflación y la independencia del banco central, fue interpretado por los mercados como una señal de credibilidad y disciplina monetaria. Esta reacción redujo los temores de que la Fed pudiera verse obligada a adoptar una postura excesivamente acomodaticia. Como consecuencia inmediata, el dólar se fortaleció, los rendimientos reales repuntaron y el oro corrigió parte de sus ganancias previas. Franzin concluye que mientras los inversores perciban el compromiso de la Fed con la estabilidad de precios, la divisa contará con un respaldo fundamental.

La independencia de la Fed como ancla de estabilidad

Claudio Wewel, estratega de divisas en J. Safra Sarasin Sustainable AM, comparte esta perspectiva y subraya que el compromiso manifestado por Warsh, combinado con las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán, ha fortalecido al dólar. Al mismo tiempo, estas circunstancias han ejercido presión sobre el oro y sobre la mayoría de las divisas del G10. Wewel advierte, no obstante, que persisten incertidumbres fiscales e institucionales que podrían volver a cobrar protagonismo conforme se aproximen las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos.

El discurso de Warsh, que señaló el fin del tradicional forward guidance en favor de una Reserva Federal más discreta, enfatizó la necesidad de garantizar que las expectativas de inflación no se desanclen. En la práctica, este mensaje fue suficiente para provocar un cambio significativo en las expectativas de política monetaria a corto plazo, frenando temporalmente la estrategia de mercado basada en la depreciación del dólar. Esta revisión de expectativas ha ampliado los diferenciales de tipos de interés, presionando a la baja a la mayoría de las divisas del G10 frente al billete verde. El repunte del dólar tuvo un impacto especialmente negativo sobre el oro, cuyo precio cayó desde niveles superiores a los 4.600 dólares hasta situarse alrededor de los 4.450 dólares por onza troy.

En clave: Por qué importa

La evolución del dólar estadounidense en las próximas semanas será determinante para los mercados globales y, en particular, para los inversores españoles con exposición internacional. Un dólar débil puede beneficiar a las economías exportadoras y a los activos denominados en otras divisas, mientras que un fortalecimiento de la moneda americana podría favorecer los flujos de capital hacia Estados Unidos. La credibilidad de la Reserva Federal en su lucha contra la inflación, junto con la sostenibilidad fiscal del país, serán las claves que definan la dirección de la divisa en el medio plazo. Para los ahorradores y planificadores de jubilación, comprender estos movimientos resulta esencial al diseñar carteras diversificadas que protejan el poder adquisitivo ante escenarios de volatilidad cambiaria.

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