El organismo regulador español de los mercados de valores ha presentado su balance anual de atención al inversor, revelando un aumento sostenido en la interacción con los ciudadanos que operan en los mercados financieros. Los datos correspondientes al ejercicio 2025 muestran cómo el supervisor se ha consolidado como un intermediario eficaz entre los usuarios de servicios financieros y las entidades que los proveen.
Un incremento histórico en las reclamaciones presentadas
Durante el pasado ejercicio, el Servicio de Reclamaciones del regulador español tramitó un total de 1.398 escritos procedentes de inversores. Esta cifra supone la continuidad de una línea ascendente que se ha mantenido durante la última década, únicamente interrumpida en 2024. El perfil del reclamante típico corresponde a una persona física residente en España, que representa el 97,4% de los casos, y que prefiere mayoritariamente los canales digitales para presentar sus quejas.
La efectividad del sistema de reclamaciones se refleja en los resultados obtenidos: del total de expedientes admitidos, el 40,6% concluyeron con un dictamen desfavorable para quien reclamaba, mientras que el 34,1% finalizaron mediante acuerdo previo entre las partes implicadas. Lo más destacable es que el 23,3% de los casos terminaron con un informe que respaldaba la posición del inversor.
Un dato especialmente relevante es que, en aquellos expedientes donde el supervisor dio la razón al ciudadano, en un 82% de las ocasiones las entidades financieras acataron los criterios establecidos y procedieron a rectificar la situación. Esto significa que solamente 27 casos quedaron sin resolverse favorablemente para el reclamante, evidenciando que las instituciones financieras tienden a seguir las directrices del organismo regulador y evitan así acudir a los tribunales.
Principales motivos de queja de los inversores
El análisis temático de las reclamaciones permite identificar las áreas donde se concentran los conflictos entre inversores y entidades. La categoría más numerosa, con un 24,9% del total, corresponde a problemas relacionados con la información que las entidades proporcionan después de haber prestado un servicio de inversión. En segundo lugar, con un 20,9%, aparecen las incidencias durante la ejecución de órdenes de compraventa de valores. El tercer motivo más frecuente, alcanzando el 17,7%, se refiere a discrepancias sobre las comisiones que cobran las instituciones financieras.
Cuando se analiza el tipo de producto financiero objeto de controversia, las instituciones de inversión colectiva acaparan el 42,3% de las reclamaciones, mientras que el resto, un 57,7%, se distribuye entre otros instrumentos como acciones, bonos corporativos, productos estructurados o derivados financieros. En cuanto a las entidades señaladas, la gran mayoría de las quejas se dirigen contra bancos tradicionales, lo cual refleja la predominancia del modelo bancario en la distribución de productos de inversión en el mercado español, frente a las empresas especializadas en servicios de inversión.
Las consultas ciudadanas se disparan un 21%
Más allá del sistema formal de reclamaciones, el supervisor financiero español mantiene un servicio de asistencia general para resolver dudas de carácter informativo. Este canal ha experimentado un crecimiento notable durante 2025, alcanzando las 12.538 consultas atendidas, lo que representa un incremento del 21,09% respecto al año anterior. Esta tendencia al alza se mantiene de forma consistente en los últimos ejercicios.
El teléfono continúa siendo el medio preferido por los ciudadanos para contactar con el organismo, concentrando el 83,45% de todas las consultas, muy por encima de las comunicaciones escritas. En cuanto a los temas consultados, prácticamente la mitad (49,7%) se refieren al propio funcionamiento de la institución: procedimientos para reclamar, alertas sobre riesgos y orientación general sobre derechos del inversor.
Un aspecto especialmente preocupante es que el 34,77% de las consultas ciudadanas están relacionadas con los denominados «chiringuitos financieros», empresas no autorizadas que ofrecen servicios de inversión de forma fraudulenta. Dentro de este apartado destaca alarmantemente la práctica de suplantar la identidad de entidades legítimas para generar una apariencia de legalidad. Ante este fenómeno, el supervisor ha intensificado sus advertencias sobre la necesidad imperativa de verificar siempre que la empresa esté debidamente registrada y autorizada antes de contratar cualquier servicio financiero.
Entre las novedades que más interés han despertado entre los consultantes se encuentra la entrada en vigor del Reglamento MiCA, la normativa europea sobre criptoactivos, y las dudas sobre cómo se aplicará el régimen transitorio previsto en esta regulación.
En clave: Por qué importa
El balance presentado por el supervisor financiero español revela dos realidades complementarias. Por un lado, evidencia que los ciudadanos conocen cada vez mejor sus derechos como inversores y están dispuestos a ejercerlos, lo que explica el aumento sostenido de reclamaciones. Por otro, confirma que el sistema extrajudicial de resolución de conflictos funciona con notable eficacia, dado que la inmensa mayoría de las entidades acatan los criterios del regulador, evitando así procesos judiciales largos y costosos para ambas partes.
El incremento significativo en las consultas ciudadanas subraya además la función pedagógica que desempeña el organismo, especialmente relevante en un contexto de proliferación de fraudes financieros que suplantan empresas legítimas. La educación financiera y la capacidad de los ciudadanos para identificar operadores fraudulentos se consolidan como pilares fundamentales de protección al inversor en el ecosistema financiero actual.



