Ahorro

El «enigma» del ahorro europeo resuelto: Las rentas del capital disparan las cuentas de las familias más ricas


El Banco Central Europeo identifica que el aumento de dividendos, intereses y alquileres es el motor principal del colchón financiero en la eurozona.

La economía europea se enfrentaba a un misterio: ¿por qué, tras la pandemia, el ahorro de los ciudadanos se ha mantenido en niveles históricamente altos a pesar de la inflación? El Banco Central Europeo (BCE) ha arrojado luz sobre este fenómeno en su último informe, revelando que el «boom» no viene del salario del trabajador medio, sino de los ingresos no laborales que perciben los hogares con mayor poder adquisitivo.

Entre 2022 y 2024, la tasa de ahorro en la eurozona escaló hasta el 15,4%, una cifra que contrasta con el 13% habitual de las dos décadas previas. Según el análisis del regulador, este crecimiento ha sido impulsado por tres pilares: dividendos por acciones, intereses bancarios (gracias a los tipos altos) y las rentas de los alquileres.

Un ahorro desigual y selectivo

A diferencia de otras crisis, donde se ahorraba por miedo al futuro (motivo precautorio), el incremento actual tiene un carácter más estructural y desigual. El BCE subraya que estos beneficios no laborales se concentran de forma desproporcionada en las rentas altas. Mientras las familias con menos recursos destinan cada euro extra al consumo básico para compensar el coste de la vida, los hogares más solventes han visto cómo su riqueza «engorda» sin necesidad de aumentar su gasto.

  • Los ganadores: Hogares con activos financieros e inmobiliarios, que se benefician de tipos de interés más elevados.
  • Los perdedores: Inquilinos y hogares deudores, que han visto reducida su capacidad de ahorro debido precisamente al pago de esas rentas e intereses que alimentan las cuentas de los primeros.

En clave: Por qué importa

Este hallazgo es crucial porque explica la frialdad del consumo en Europa. Si el dinero se queda en las cuentas de quienes ya tienen sus necesidades cubiertas (menor propensión al consumo), la economía tarda más en reactivarse. Además, el informe advierte de una brecha social creciente: la política monetaria de tipos altos ha actuado como un mecanismo de transferencia, donde el ahorro agregado de Europa no es una señal de salud económica generalizada, sino el reflejo de una acumulación de riqueza en la parte alta de la pirámide.

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