La cotización del MEI se dispara, desafiando a las compañías en un escenario de creciente presión fiscal.
En tan solo tres años, las empresas españolas han visto cómo la contribución al Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) se ha duplicado, pasando de un 0,6% en 2023 a un 1,2% proyectado para 2026. Este incremento, que afecta directamente a la masa salarial, representa un desafío significativo para la salud financiera de las compañías.
El MEI, implementado para garantizar la sostenibilidad del sistema de pensiones frente al envejecimiento demográfico, inició su andadura con un tipo del 0,6% en 2023, distribuido entre un 0,5% a cargo de la empresa y un 0,1% por parte del trabajador. Sin embargo, su trayectoria ascendente es clara: para 2024, el tipo subirá al 0,7% (0,58% empresa, 0,12% trabajador), y continuará progresivamente hasta alcanzar el 1,2% en 2029.
Este aumento gradual implica que las empresas deberán asumir un costo cada vez mayor por cada empleado, lo que se traduce en un incremento considerable de los gastos de personal. A modo de ejemplo, una empresa con una masa salarial de 10 millones de euros pagaba 50.000 euros por el MEI en 2023; para 2026, esta cifra ascenderá a 100.000 euros. Esta carga adicional se suma a otras cotizaciones sociales ya existentes, elevando la presión fiscal sobre el tejido empresarial.
En Clave:
El rápido ascenso de la cotización del MEI pone de manifiesto la urgencia de reevaluar las estrategias de sostenibilidad del sistema de pensiones. Si bien es fundamental asegurar las prestaciones futuras, la carga sobre las empresas no puede ignorarse, ya que un exceso de presión fiscal podría frenar la inversión, la creación de empleo y la competitividad. Es crucial encontrar un equilibrio que garantice la viabilidad de las pensiones sin asfixiar la economía productiva del país.



